miércoles, 18 de junio de 2008

Pérdidas y hallazgos


Junio está siendo para mí un mes de Eurocopa y de bodas, donde también se practican copas de otra modalidad. También un mes de poderosa superstición en torno a la buena suerte: creo que yo se la doy a la selección y a los esposos advenedizos. Ninguno de los enlaces a los que he ido se ha disuelto. Aún. La consecuencia es lógica: con lo bien que le va a todos, no voy a tentar a la suerte en mi propio terreno de juego.

Lo de los partidos de España es otra historia, pero parecida: Con lo bien que vamos, el domingo no quiero ni a uno con fama de gafe cerca de un plasma. Que le doy energía positiva lo comprobé contra Rusia: salí del bar y marcaron ellos; entré y le colamos el cuarto. El partido del sábado me pilló entre la boda de por la mañana y la de la por la noche. Los hombres -menos el novio, claro- se largaron al pueblo más cercano de la hacienda de celebraciones buscando un bar con tele. Yo me quedé, por respeto a la novia -y por solidaridad con el novio, claro-, pero los disidentes me llamaban cada vez que había un cambio en el resultado. La suerte en este caso, se la dí a priori. Cuando me pedía un cubata, en vez de brindar por los novios, que ya tenían el suficiente protagonismo, lo hacía por el próximo gol. Si alguien cree firmemente que estos procesos no son fruto de la casualidad, que me llame. Propongo formar un club de aficionados clarividentes para el próximo partido.

Por lo demás, Junio se ha convertido en un mes de pérdidas y hallazgos. Desde que llegué de Chile lo pierdo todo: la cámara de fotos, que luego volví a encontrar; el pasaporte y las gafas de ver de lejos, que siguen en paradero desconocido. Por eso sigo buscando mi identidad cada día y sin ver muy claro lo que me trae el porvenir. En el recorrido también se ha quedado la efímera vida de mi bonsai y ahora no sé muy bien qué hacer con su cuerpo presente. Entre los descubrimientos, que un jamón serrano es un excelente regalo y que te soluciona todas las cenas del mes.

La cultura de Huelva está en un momento de transición: ayer acabó el cineclub, este fin de semana Els Joglars nos presenta La Cena y el que viene Federico Luppi al Guía del Hermitage. Luego vendrá el verano, con Niebla, Foro, jamonpops y festivales para todos los gustos. También con vacaciones y con sobrinos. Deberían incluirlos en la cancioncilla esa de el sorteo de San Juan, aserrín aserrán.

De tele ando mu despistá. Sólo veo a Wyoming, los especiales del Follonero y los monólogos de Buenafuente, en los momentos previos a mi fase REM.

¿Qué más? Un correo promocional me anuncia el regreso de Tequila, con unos cuantos conciertos de julio a octubre (www.vuelvetequila.com) y los anuncios de Heineken de que el sábado es el Día de la Música (www.diadelamusica.com). Espero que lo disfruten en Madrid, Barcelona, Valencia y Santiago. Como por aquí no tenemos de esos, me iré a una boda, para variar, y a refrescarme las ideas con un baño a la playa.

Revisando el blog veo que nunca he colgado ninguna foto de mi colección de autorretratos de pies en distintos lugares del mundo. Son muy variados y recurrentes. Algún día montaré una exposición.

Felicidades a Google y a todos nosotros, sus usuarios, por el Príncipe de Asturias. Se lo merece por ser un invento útil, no necesitar instrucciones y tener siempre algo nuevo que enseñarnos.

Suerte a la selección y a los opositores el domingo. Que todos vuestros sueños, individuales y colectivos, se hagan pronto realidad.

2 comentarios:

Asha dijo...

Estuve viendo el estreno de "La Cena" en Sevilla y está muy bien.
Pásate tu que puedes. Es, como mínimo, divertida.

Un beso fuerte

SUPERLÓPEZ dijo...

Fuí a verla el sábado y me pareció redonda. Además de divertida tiene acción, es crítica, actual y te hace pensar. Me encanta tener una prima que vaya a los estrenos de Els Joglar. Besitos