martes, 25 de septiembre de 2007

Turismo de interior

En Las Azores he encontrado pequeñas diferencias respecto a Huelva.

La primera son dos horas menos que en nuestro reloj, por eso allí mis sueños eran más largos y extraños, y la sensación de vacaciones, dos horas más corta.
La segunda es que tienen hermosos lagos, montañas, cráteres y una intensa actividad volcánica a la que achaco un par de granos que me salieron en el bigote. Aunque claro, también pensé que podrían ser una venganza nacional del territorio por el bigote de Aznar, que ofendió los atractivos naturales de las islas al elegirlos como escenario de una foto más humillante que los granos sobre mi labio superior.

Para solidarizame con ellas, con las islas, mi venganza ha consistido en traerme tres tarjetas de 2 gigas llenas de fotos. No servirán para reescribir la historia, pero pienso darles la misma publicidad que al anuncio de armas de destrucción masiva. Podéis tomarlo como una amenaza. Yo que vosotros no me llamaría en unas semanas hasta que se me pase la visión artístico-creativa que me confiere mi reflex-digital.

Otra peculiaridad y observación: les gustan mucho los miradores. Te encuentras uno cada 200 metros y las vistas son grandiosas, del color azul del mar y el cielo y el verde de los lagos y la vegetación. Yo, que no estoy acostumbrada a ese turismo de naturaleza, a veces sentía una especie de desasosiego ante tanta inmensidad. La contemplación provoca eso que algunos llaman viaje interior, en este caso, dibujado de abismos y de meteorología inestable. Creo que soy más de naturaleza activa.

Lo dice muy bien Millás hablando de Madeira en un libro que me estoy leyendo. Advierte que aquella isla carece de clima, aunque a veces llueva, "de manera que no se trata de un lugar, sino de un estado, como el infierno, como el paraíso, como la conciencia, que aunque a veces está llena de flores son flores sin aroma".

Por otro lado, y aunque a veces tuve la sensación de rozar alguno de los confines del océano, hay cosas que son mucho más materialistas y universales. Lo digo por las multas de la zona azul que me encontraba cada mañana en el cristal del coche de alquiler y por las tiendas de veinte duros de los chinos que venden cosas más o menos inútiles y que tanto entretienen. Con los chinos tuve menos problema de comunicación que con los azorianos. Son muy buena gente, pero hablan un portugués casi indígena, como todo nativo isleño que se precie.

El camino de regreso siempre es triste, sobre todo cuando reparamos en que lo vivido ya es pasado, por mucho que nos gustaría facturarlo o subirlo al avión como equipaje de mano.

Para anestesiar la realidad y mi depresión, en el Talgo me bebí una cerveza y en el Pepe da Rosa otras tres. Cuando llegué a mi a casa, ví asomar en el buzón el nuevo catálogo de Ikea y eso me animó. Me recordó, el felpudo, que mi casa era una República Independiente y aquello me sonó un poco a viaje exótico. Además Paqui había limpiado antes de irme y me lo encontré todo impecable. Así que no sé si por efecto de las cervezas o del catálogo de Ikea, me puse a hacerle fotos a mi sofá, a mi cocina y a mis macetas. También a mi cama, a la ropa colgada en el armario, a mi libros y a todas mis cosas, para ver si me reconocía en ellas. Hasta les hice fotos a mis fotos, así que también me reencontré con mi sobrino.

Me acosté leyendo a Millás y pensando que además de cambios de horas, el otoño también puede tener colores, diseño y miradores abiertos al porvenir.

Hoy pensé en echar un vistazo a la actividad cultural en el periódico por si escribía un correo. Me ha llegado un sms anunciando cursos de teatro y danza en la Universidad, un correo de Carlos Ferrer de un concierto en La Mala Reputación y otro de la nueva exposición de la galería de Fernando Serrano. Apenas los he leído. Tengo cosas más importantes que hacer, como seguir sintiéndome ausente y recordar que me queda toda la semana de vacaciones.

Gracias a mi cuñao y Juan Fran por ser los conductores de un retorno optimista.

Os deseo una feliz reconciliación con la normalidad.

martes, 11 de septiembre de 2007

Declaración de intenciones

Para seguir alimentando mi conciencia crítica acerca de la televisión, el domingo me chupé de pé a pá la gala de inaguración de Gran Hermano 9, como Dios y Mercedes Milá mandan. Es uno de los tres grandes clásicos de la temporada a los que nunca fallo. Los otros son el certamen de Miss España y el de Eurovisión. Gracias a ellos, puedo tomarle el pulso a las inquietudes del país: Los tres son concursos, en los que se humilla al intelecto, a la mujer y la música, respectivamente, y en los que una audiencia idiotizada puede mandar un sms para votar al mejor.

Lo que más me gusta de cada nueva edición es ver los vídeos de los concursantes para descubrir porqué los habrán elegido. Tengo que reconocer que esta vez se han superado. Han metido a una ciega con un 2% de visión que está a punto de casarse; a dos gemelas de Los Palacios que se intercambiarán durante la primera semana a ver si los tíos las diferencian; a una con cara de loca que fueron a buscar por ser hermana de padre de otra a la que no conocía -la más quinqui del grupo- para que se encontraran en directo; a un musulmán de Senegal que que instala aires acondicionados; a un italiano que es clavaíto al hijo de Carolina de Mónaco; a un legionario, a dos canarias y un periquito. Ah, y a otro que se presentó a Factor X, que por lo visto sigue buscando la gloria, y de quien está enamorada una de las dos gemelas. Lo que no me quedó mu claro es cuál de las dos. Si alguien piensa estar al tanto lo que pasa en la casa que me lo cuente cuando vuelva de vacaciones.

Mis amigos, -incluso algunos de vosotros- me contáis planes y propósitos para el curso que comienza: "He decidido que este año voy a aprender inglés, pero esta vez en serio", "Me he apuntado al Wellness, apúntate tía, que está superbien", "Me he propuesto que voy a comer menos menús y latas y voy a cocinar cosas sanas", "De este mes no pasa que planifique mis gastos y empiece a ahorrar"...

Aunque haga como que os animo, en realidad lo que pienso mientras me lo contáis es que la fiebre de buenas intenciones dura quince o veinte días. Yo sé porque la he pasado varias veces: cada vez que he intentado aprender inglés, ir al gimnasio, no comer comida precocinada y tener algún euro en el bolsillo. Por eso me he convertido en una experta en declaración. De intenciones.


Lo que no pienso seguir declarando y sí practicar a partir del jueves es mi "periodo de descanso durante el que se interrumpe una tarea o actividad habitual". Lo he buscado en el diccionario, empezaba a dudar de su existencia. A la gente de Diputación le empezaba a dar pena de mí, viendo que todos vuelven y yo permanezco. Me encanta la fuerza del verbo permanecer. Durante mi ausencia, los albañiles me han prometido terminar las reformas y los ordenanzas, amontonar los periódicos en mi mesa. Así, a mi vuelta, comprobaré que la situación inmobiliaria y la actualidad de Huelva siguen intactas.

Yo, a cambio, les mandaré una postal desde mi destino, aún incierto. Primero, la habitación y los cuentos de mi sobrino en Madrid y el piso nuevo de Edu en Malasaña. Después, un poco más lejos. Os doy un par de pistas: voy en busca de un anticiclón a un lugar donde Aznar, Bush y Blair se hicieron una foto de esas que hacen historia. Ojalá mi réflex digital pudiera reescribirla.

Vaya. Reparo en que esta semana no he recomendado nada. Rápidamente, un 3x1: la nueva revista de viajes de Lonely Planet, el nuevo disco de Calamaro y que vayáis al cine. Son tres formas de viajar para los que ya no tenéis vacaciones.


Hoy dudaba entre mandar una foto artística de mi sobrino o una de mis pies llenos de rozaduras por los tacones de las bodas. Seguro que quedaban bien en el blog. Pero finalmente he buscado alguna que retrate mi pensamiento.


Ahora que todos escriben en la columna de Umbral intentando imitar su estilo, os deseo un septiembre colmado de metáforas personalizadas.

El obituario de hoy lo ocupa Angela Channig. En realidad, la nombro porque me ha recordado a mi abuela. No porque fuera intrigante, sino porque nos tirábamos todas las tardes del verano en el suelo de su casa viendo Falcon Crest y sorbiendo polos hechos con cubiteras y palillos de dientes.

martes, 4 de septiembre de 2007

Retornos

Siempre me ha gustado septiembre. La palabra y lo que designa. Tengo predilección por los meses que acaban en -bre, sobre todo por éste y por noviembre. Con Octubre y Diciembre es distinto, tienen una personalidad propia, con puentes, ropa de abrigo y tardes oscuras. Justo ahora que para la mayoría todo vuelve a empezar, dentro de la rutina engrasada de vueltas-a, a mí siempre me ha parecido que se detiene el tiempo, como de niños en las últimas tardes de veraneo, cuando si llovía era un acontecimiento y esperábamos hasta el último día para ver si se producía otro: que el niño que nos gustaba nos diera un beso antes de irse a su ciudad.

Viendo a los adolescentes que fuman día y noche en el portal de mi bloque de Punta, creo que ahora se dan el beso el primer día, para no perder el tiempo, que el verano está para enseñar tatuajes y piercings, hacer caballitos con las motos y mandar esemeses. Luego, claro, en septiembre no tienen esa sensación de acontecimento. La vuelta al instituto está para enseñar tatuajes, hacer caballitos con las motos y mandar esemeses.
En vez de hacer concesiones a la melancolía, me centraré en el contexto actual de regreso al curro para casi todos y cuenta atrás para largarme del mío.

Por si no fueran poco las reformas de la Diputación y la vuelta al horario normal -o sea, ruido a todas horas- de la eterna obra en el ala oeste de mi habitación (en todo el verano han levantado dos pisos, con suerte puedo andar en pelotas hasta navidades sin que lleguen -los pisos y los albañiles- a la altura de mi ventana); si no fuera poco con eso, también han levantado a cachos las inmediaciones de la Plaza de la Merced. Es decir, que me despierto a golpes, salgo a la calle huyendo para sortear los socavones y cuando llego al trabajo siento los martillazos de los obreros sobrevolando mi cabeza.
Esta situación tiene dos consecuencias directas: a) que decida irme de vacaciones a un sitio sin ruido y b) que con las obras en La Merced las inminentes fiestas patronales en mi barrio van a estar más deslucidas si cabe. Entre Manuel Carrasco y Los del Río, en La Orden y el Efecto Mariposa en la puerta de mi casa, me quedo con La Madre que los parió. A los programadores culturales del Ayuntamiento.

Si la semana pasada las novedades estaban en el quiosco, ésta es la tele la que viene cargada de estrenos. Se anuncian series españolas para todos los gustos: una de intriga de curas en plan el Código da Vinci, otra comedia de detectives del novio de la pija de Aquí no hay quien viva y un niño... Seguro que la mitad no sobreviven al primer mes de emisión. Me alegraré sobremanera. Estoy indignada porque no hayan incluído en la parrilla una nueva temporada de Los Hombres de Paco. Bueno, también me valía una serie nueva de Lucas.

Esta noche ponen en Canal 2 Andalucía una peli que me gustó mucho: Gattaca, creo que ya la recomendé alguna vez. Lo voy a buscar en el blog, ya que nadie lo visita. Me cito a mí misma: "Ciencia ficción (efectos de la manipulación genética), con un halo de romanticismo crepuscular y bastante seductora estéticamente, según me han contado fuentes cinéfilas". Qué buenos tiempos aquellos. Había quien incluso me respondía a los correos.

Una exposición. Paco Pomet, ganador de la Beca Daniel Vázquez Díaz. Muy buena. Partiendo de fotogramas del cine, rescatados a través de un programa informático, Pomet "recrea estos instantes con variaciones a veces sutiles y otras veces muy evidentes”. En total son 14 cuadros de gran formato, con el objetivo de que el campo visual espectador sea ocupado casi por completo por la superficie de la obra. Hasta el día 16 en el Museo. Adjunto fotograma de una de ellas. Y un enlace para los que amáis la Publicidad. Leí en una revista algo de uno Premios Laus de Diseño y comunicación audiovisual. Me encantó que lo llamaran el Festival de las ideas hermosas. No vienen los anuncios ganadores, pero sí las bases para participar

http://www.adg-fad.org/laus.php?pg=home

Hoy incluyo una sección especial para padres: libros infantiles. En la Biblioteca los hay buenísimos y con mensajes subliminales. Mi sobrino está enganchado a Pascual ya no quiere pañal y Me gusta mi orinal.

Felices Fiestas de la Cinta. Yo me voy de boda, para variar. Una el viernes y otra el sábado. Es lo único malo que tiene este mes de dulces evocaciones.

martes, 28 de agosto de 2007

Sin noticias de Benicio

Con eso de tener mis contactos en El Buitrón me enteré del secreto mejor guardado: el día del rodaje. La intención era contaros en exclusiva que ligué con Benicio del Toro vestido de guerrillero. Así que me puse guapa y combativa y me escapé una hora antes del trabajo. Pero cuando llegué a la aldea, emocionada y expectante, al único hombre que me encontré fue a mi primo Candelario, que aunque es mu buena gente y mu campechano, no creo yo que encajara exactamente en el perfil del Che. En la casa de mi tío habían plantado un huerto. Cuando intenté robar tomates y pimientos para hacer un gazpacho me dí cuenta que eran de plástico y reparé en el gran artificio que constituye la fábrica de los sueños.

Para consolarme, en La Cruz me contaron que Benicio nunca estuvo allí y que Sodderbergh es un saborío, que no sonrió en todo el tiempo y que lo único que se escuchó decir fue Action!! con expresión inalterable. Para vengarme, le hice una foto al storyboard que estaba colgado en el tablón de anuncios del bar. Pienso publicarlo en mi blog antes de que se estrene la película.

Excepto mi frustante experiencia cinematográfica, esta semana no encontraréis grandes eventos culturales en mis recomendaciones. Termina el mes de agosto, los festivales de verano y la vacaciones para la mayoría de vosotros. Lamento recordaros que para mí aún no han empezado.

Los coleccionistas de cosas inútiles estáis de enhorabuena. Por dos motivos. El primero, porque con el inicio del curso escolar se agolpan en los quioscos los números uno de interesantes novedades editoriales desde 1,95: Los Cuentos de Calleja, guía y DVD de Osho, bienestar emocional, Construya su propio buque de guerra, Cómo cocinar con la Termomix... Yo dudo entre comprarme el primer capítulo de Verano Azul o el de Se ha escrito un crimen. Me encantaba Jessica Fletcher.

El segundo motivo es que anuncio la intención de relanzar mi tómbola, repleta y renovada con numerosos números uno de interesantes novedades editoriales que compré en su día y una foto del storyboard del Buitrón. Os lo recomiendo mejor que el quiosco: las papeletas sólo valen un euro y estoy madurando ideas promocionales, tipo regalar un bombón o un mechero de la UGT a quien se anime.

Tele. Como desde que tengo memoria recuerdo haber tenido graves crisis de personalidad, me he enganchado a un nuevo programa-concurso. Se llama Identity y consiste en adivinar las profesiones de una docena de extraños en base a criterios científicos, como la cara que tenga, cómo vayan vestidos y una ridícula postura con la que aparecen por primera vez en sus pedestales. Entre ello suelen colar algún famoso del que casi nadie recuerda, como el que silbaba en los spaguetti western, el halconero del Real Madrid o el ex futbolista Juan José. Ése me sonaba, pero también me encajaba en las categorías ex piloto de rallies, capitán de barco o héroe.

El programa cuenta con varios atractivos añadidos: la dudosa gracia del presentador y que siempre ponen alguna tía buena en bikini que al final resulta ser forense, campeona olímpica o piloto de rallies, que digo yo que debe ser una profesión muy demandada porque sale casi todas las semanas.

Le he dado vueltas y creo que me gustaría más participar extraña que como concursante. Me inventaría alguna identidad fascinante, tipo directora de la Biblioteca Nacional o guionista de serie española coleccionable. Sería divertido jugar a probarnos personalidades entre todos. Lo propongo como actividad cultural para el otoño en el Super8.

Bruce Springsteen estrena disco, con posibles conciertos de la gira en Madrid y en Bilbao. Pero el verdadero acontecimiento de la semana es que ha empezado La Liga. Con ella vuelve el sentido y sensibilidad para la mayoría de los hombres que me leéis. No es feminismo, creo que es pura utilidad fisiológica para vuestro cerebro. Hoy tenía a un compañero y un conserje esperándome en mi despacho para ver si a mí también El País me venía sin los cromos del día para el álbum.

Que agosto os deje dulces tormentas de verano y reincorporaciones llevaderas.

PD. Me gustaba leer a Umbral, su carácter y cómo decía las cosas. Su columna tenía algo de blog. Me gusta la gente que sabe ponerle palabras a los placeres y los días.

martes, 21 de agosto de 2007

Realidades nacionales

En Bilbao he aprendido dos cosas: Cómo se escribe Guggenheim y que Aste Nagusia significa Semana Grande. Con el primero me quedé fascinada. Con la segunda compensé la nostalgia de la Feria de mi pueblo bebiendo txakolís y bailando un baile callejero con nombre en euskera.

En Vitoria conocí a tres hermanos de mi abuela, tíos de mi padre. Sentí en el pulso eso que transporta la sangre y no son plaquetas.

El último día descubrí que San Sebastián es una de la ciudades más bonitas que he visto nunca. Creo que una parte de ese espíritu tan olvidado que nos hace pertenecer a nigún sitio se quedó en el Cantábrico para obligarme a volver.

También me sorprendió que a los cántabros y vascos le gustan mucho los concursos: de quesos artesanos, de tortillas, de disfraces, de fuegos artificiales... Lástima que no hubiera ninguno de iniciación en cámaras réflex digital recorriendo las realidades nacionales.

De la vuelta a la nuestra, en realidad, prefiero no hablar. Todo sigue suspendido en agosto, menos las obras de la Diputación. Sigo teniendo la sensación de inminencia, pero también de que algo se va acabando. Quizás el verano.

Termina Niebla con una propuesta potente: Los persas: réquiem por un soldado, basada en un texto de Esquilo y dirigida por Calixto Bieito. Argumento: La batalla de Salamina, en el 400 antes de Cristo, desde la óptica de los vencidos. Trascendencia: "Una pieza sobre el exceso de soberbia de un país civilizado que intenta imponer su tiranía a otro. Un réquiem o lamento por una guerra perdida, por un soldado muerto no importa en qué lugar".

Entre la multiculturalidad y lo descontextualizado, otro clásico: el Festival Internacional de Danza de Villablanca. Yo fuí una vez al pueblo y me lo pasé muy bien, sobre todo jugando a adivinar las procedencias de los grupos. Las extensiones en la provincia siempre dejan momentos insólitos. Este año el esemble de danza de Uzbekistán (espera, voy a ver si lo he copiado bien), el floclore de Qiandongnan y Mao (China) o de la República Autónoma de Osetia del Norte (Rusia) volverán a mezclarse con el tipismo de familias veraneantes comiendo camarones en Punta Umbría o viejetes con zapatillas de deportes en el Muelle de Las Carabelas.

Para comer, y como últimamente se lleva lo de inventarse nuevas ferias gastronómicas, podéis ir a la del Pescaíto frito en La Antilla, de jueves a domingo. Tenemos chocos, acedías, boquerones, pijotas, adobos, gambas, cigalas y langostinos. Ideal para los que lleváis todo el verano poniéndoos como el quico.

De música, de momento sólo me consta el concierto de Raimundo Amador el viernes en San Bartolomé de la Torre, que para algo están de fiestas. Y una exposición que tiene buena pinta: la colección Universal de Mª Ángeles Martínez en la sala José Caballero de Punta.

Sección kiosco: En Bilbao pillé el último Rockdelux, bimensual por aquello de las vacaciones. Trae un CD muy bonito por fuera (imita a un disco de vinilo) y por dentro (De África a Cuba, de World Circuit Records).

Termino. Para promocionar mi blog, la foto correspondiente a este correo sólo podrá verse cuando tenga tiempo de colgarla en http://bgoblog.blogspot.com.

Un beso a mi amiga Xenia, anfitriona excepcional en Euskadi.

Agur.

PD: No os perdáis cada día la entrega de Bellas Vacacaciones de Forges en El País. Es de lo poco bueno que tiene leer el periódico en verano.

www.elpais.com/vineta/?d_date=20070821&autor=Forges&anchor=elpporopivin&xref=20070821elpepivin_1&type=Tes&k=Forges

martes, 14 de agosto de 2007

Ecuador de agosto

Una tragedia se cierne de forma inminente y desapercibida sobre muchos de nosotros: el Super8 se encuentra en peligro de extinción. Llevamos tanto tiempo oyendo quejarse a Paco y Migue de que los bares de culto también pagan alquiler, que yo ya creía que el cartel de Se traspasa era para darle un toque más underground al garito.

Pero esta vez va en serio: Tiene los días contados. Los que tarden en liquidar esos restos de botellas medio vacías que nos han acompañado -creo que aún siguen siendo las mismas- durante los dos últimos años de nuestra vida social. Pensaba hacer un obituario con los mejores momentos: viernes de lluvia, orden de cierre, goteras, cumpleaños, despedidas de solteras, geiperman y clics, visita de M Clan, juego de las películas... Pero bastante frío y gris esta siendo este mes de agosto como para abandonarse al dramatismo.

En vez de eso propongo una movilización para evitar el cierre. Como ya he informado a los liquidarores, con este correo se inicia un nuevo movimiento cultural y solidario para reflotar el Super8 en forma de Asociación, Fundación o entidad jurídica a determinar por nuestros abogados. Para no soltar el rollo teórico-sentimental de esta medida, simplificaré diciendo que buscamos socios -clientes y afines- para pagar el alquiler, lo cual nos permitirá seguir contando con un reducto para emborracharnos y una morada existencial para nuestra amistad.

La idea se madurará en septiembre. Los que sé que ya estáis decididos a uniros podéis ir pensando algún artículo para los Estatutos. Puede ser de índole administrativa, económica, artística, lúdica o sexual. Con las primeras lluvias, haremos una lluvia de ideas. Será como revivir la ilusión de estrenar los libros y plumieres. Con suerte, en octubre estrenaremos botellas.

Mientras, la provincia explota en fiestas, ajena a lo que ocurre en la capital. Tenéis ferias y romerías para todos los gustos: La Bella en Lepe, San Roque en Gibraleón, Clarines en Beas, el Toro de Fuego en Cortelazor, la feria de mi pueblo... Casi todos seguís de vacaciones, así que supongo que el interés por los acontecimientos culturales de la semana es inversamente proporcional a las raciones de gambas y coquinas que os metéis pal cuerpo. Ahí van las propuestas de mediados de agosto:

Hoy en Niebla, Julio Bocca, imprescindible. Virtuoso del ballet, argentino, simpático y además está bueno. Me ofrezco de acompañante en su retirada de los escenarios. Mañana, Rafael (con muchas arrugas más que en la foto del librito de la programación) será la estrella en el Festival de Música de Ayamonte, que se clausura el sábado con un concierto de la orquesta Manuel de Falla con Javier Perianes al piano.

El viernes, gran concierto en el Foro. Auserón y la Original Jazz Orquestra versionan a Radio Futura. Muy, muy recomendable, de lo mejor de la programación de la Diputación este verano.

El sábado, teatro en Niebla: Margarita la Tornera, de Polanco Producciones. Y en Punta, en el chiringuito El Mosquito, en la Canaleta, propuesta de ocio y música que han llamado Luz a Punta Pala, con contemplación de puesta de sol programada incluida. Desde las 19.00 en adelante actuarán la Banda de la María, Speal Low, Canteca de Macao y a las 2 de la madrugada, Dj Barbass Sound, aunque digo yo que a esas horas no quedará mucha luz solar propiamente dicha...

Ante tanta avalancha de propuestas y para huir de las tentativas alcohólicas de la Feria de Valverde, he decidido poner tierra de por medio y viajar a otro país. Al vasco. Después de más de 30 años llamándome como la patrona de Bilbao por fin voy a conocer la tierra de mi abuela y de mi padre -Vitoria- y la playa de la Concha. Pienso cantar desde Santurce a Bilbao, hartarme de pinchos y txakolí y hacer millones de fotos con mi reflex-digital.

Feliz viaje, diversión o descanso donde quiera que os encontréis.

martes, 7 de agosto de 2007

Depresión prevacacional

Aviso que no estoy en mi mejor martes.

Aún me dura la resaca de las Colombinas y de la boda, y mi sobrino se va mañana, así que mi ánimo roza la depresión prevacacional. A ello se une que hace días que no me encuentro la tensión y un estado de flojera permanente. Justo lo necesario para mi hipocondría esté en plena forma.

No me interesa ningún evento cultural, pese a lo cual esta noche tengo que ir al Festival Internacional de Música de Ayamonte a escuchar a Barbara Hendricks en concierto. Será la mejor soprano a nivel mundial y todo lo que quieras, pero ya son ganas de fastidiar venir a demostrarlo la última noche que tengo para estar con mi sobrino.

Los que decís que os gusta la ópera estáis de enhorabuena esta semana. El sábado en el Foro ponen Madame Butterfly, tragedia japonesa en tres actos, por la Compañía de Ópera Internacional. Niebla pasa al martes siguiente, porque Julio Bocca dijo que le venía mejor. Se va a retirar la cuña de radio, lo que quiere decir que no quedarán apenas entradas.

Pero eso será la semana que viene. Este jueves empiezan las
XII Jornadas Medievales de Cortegana. Es una oferta interesante y con muchas actividades para quien quiera ir. El banquete con comida de la época será el sábado en la Plaza de Toros y luego en el Castillo hay un festival de música celta de Acibrerira y de otro grupo que se llama Amigos de la Guinness, que suena más a chirigota de Cádiz que a otra cosa.

Me acuerdo que yo fuí a uno de las primeras ediciones de las Jornadas. Me disfracé y todo y me sentí trasportada en el tiempo. Pero claro, entonces no tenía la tensión baja, ni sobrino, ni vino Barbara Hendricks. Ahora es el tiempo el que me ha trasportado a mí.

Poco más. Estáis a tiempo de comprar el especial de El Jueves dedicado al secuestro. Yo lo pillé en Punta, donde últimamente compro todas las revistas con promociones de chanclas.

Hoy no os recomiendo enlace ni nada, que para algo estoy de bajona. Bueno sí, un olor: el de colonia infantil en la piel de algún sobrino al que queráis.

Que el ecuador de agosto os traiga la paz con vosotros mismos.

PD. A los que os largáis de vacaciones os recuerdo que me encantan las tiendas de los museos y los productos de los supermercados extranjeros.