martes, 18 de noviembre de 2008

Atardece en Noviembre


Este mes de noviembre había decidido poner en orden mi vida, pero el sábado empezó el Festival y el tiempo se me echó encima. Este año, a la gala de inaguración no vino mi madre ni Carlos Saura. Los eché mucho de menos, así que para compensar mi soledad, en la Hacienda Montija empecé a proponer composiciones de fotos a diestro y siniestro hasta que aquello se nos fue de las manos. Cuántos significados tiene la palabra siniestro. En la foto más de grupo había periodistas, asesores, jefes de servicio, políticos, cónyuges, algún invitado iberoamericano, los amigos de cada uno de los colectivos anteriores, un chaval que nos miraba y le dijimos que se pusiera también y no estoy segura si dos ó tres camareros. Cuando ví el resultado en la cámara, había alguien a quien no conocía. Pregunté y me dijeron que pertenecía a la Junta directiva de la Hermandad de El Silencio. Hablar no habló, pero su presencia contribuyó a que la foto fuera mucho más representativa de la diversidad y de la tolerancia de nuestro Festival y de sus fiestas.

A fecha de hoy he visto cinco de las pelis a concurso. No me preguntéis ni me digáis que cuál os recomiendo. Váis y os metéis en la que os toque, que ahí está la gracia. O la desgracia. A mi amigo Paco le tocó el año pasado 'Luz Silenciosa', la que ganó el Colón de Oro. Qué suerte, diréis. Yo pensé lo mismo. Pero como el primer plano de la película era un sugestivo amanecer y duraba 7 minutos y medio, él creyó que la cinta estaba rallá y que nadie decía nada porque éramos muy respetuosos o muy contemplativos. Así que agarró las palomitas, se levantó y se metió en la sala de al lado. Cuando le pregunte que qué tal, me dijo que le había gustado mucho el final. No recuerdo si el de Elisabeth II ó de Sherk III, seguro que a Paco le gustan los dos.

Luz sileciosa terminaba con un atardecer, pero yo os hablaré de otro más cercano y de más fotos colectivas. El sábado por la tarde, a un fotógrafo de Jaén, artista él, se le ocurrió convocar a los onubenses en el Muelle del Tinto para participar en el proyecto La mirada andaluza, que consiste en recorrer las ocho capitales reuniendo a gente oriunda en lugares significativos de cada lugar. Yo, que soy muy participativa, me hice a la idea de que aquello sería como las fotos de los desnudos multitudinarios de Tunnick en las grandes ciudades del mundo y acudí ilusionada a la convocatoria. Es que además de participativa, soy muy fantástica. Al llegar al Muelle, me acordé que vivía en Huelva. Éramos una unas treinta y cuatro personas y abrigadas hasta las cejas. Eso no me desmoralizó, así que me sumé a los jubilados, a los padres con carritos, a unas chavalas un poco canis, a la señora con perro y al intelectual despistado. El fotógrafo nos motivó mucho y estuvimos posando un buen rato como si fuéramos una familia. De vuelta a a casa, el sol caía rojo sobre la Ría y olía a sal. La fotografía, pensé, es como el cine: sirven para hacer más grandes los momentos más humanos.

Estamos de enhorabuena en actividad cultural, sobre todo en exposiciones. Jorge Hernández presenta una selección de obras en blanco y negro en la Caja Rural y Fornieles Pintores con letra grande en Cajasol. Muy, muy recomendables los dos. Si vaís me daréis la razón. Adelanto también que el lunes David Robles inaugura en el Colegio de Arquitectos La madre que nos parió, que está reclutando a mucha gente en el Facebook.

Salvo esta triple excepción, esta semana no recomiendo nada más que no sea cualquiera de las 140 películas disponibles en cinco pases al día. Pensadlo: la oportunidad tan sólo la tenemos una semana en todo el año.

Visto lo visto, creo que Noviembre nos despierta nuestro lado más poético. Mi compañero Antonio se inspira en el trabajo y le da por escribir poemas y a Margarita por comprar libros y lápices para colorear y sobrellevar mejor que está dejando de fumar. Un amigo comenta mi último post diciendo que tengo "tan fácil escritura como lengua". Aunque puede sonar un poco raro, le pasa como a siniestro, que tiene muchos significados. Me encanta este mes lleno de imágenes, de un sonriente sol argentino y hermosos atardeceres.

Bienvenida a Adela, a quien Mariví condujo hasta aquí, y a todos los demás, que no os abogie demasiado poner en orden vuestra vida.

Nos vemos en la sala 9 del Aqualón.

martes, 4 de noviembre de 2008

Razones poderosas

Entre las razones que me hacen ceder al impulso de escribir podría citar el advenimiento de Obama, la recreación de La Guerra de los Mundos en la radio o la inminencia del Festival del Cine en nuestra ciudad. Creo que la más poderosa es que me lo ha pedido mi amiga Margarita, porque dice que le gusta leerme, y eso, además de un halago en toda regla, anima a cualquiera cualquier mañana de trabajo en los albores de la semana. Por lo demás, el resto -de la semana- promete. Mañana nos levantaremos con titulares que harán que todos nos sintamos un poco más americanos. Espero que de los buenos, aunque sólo sea porque Bush por fin se puede largar a hacer puñetas y una gira de conferencias con su amigo Ánsar para hacer el ridículo cuanto más lejos mejor.

Para saber cómo transcurre la noche electoral en Estados Unidos, además de los programas especiales de todas las televisiones, yo tengo una amiga en Washington DC. Me encantaría vivir en un sitio que terminara en DC o en DF. Huelva, Distrito de Columbia, le pega, ¿verdad?. O Valverde, Distrito Federal. Mª José: si lees ésto, me pones un sms cuando se confirme la victoria demócrata. Como no calculo muy bien la diferencia horaria, lo mismo me toca pedirme champán para el desayuno.


La retransmisión de La Guerra de Los Mundos de H.G. Wells que hizo Orson Wells y que aterrorizó al pueblo americano -antes de que sufrieran a Bush- ha cumplido 70 años. Para conmemorar el Día de la Radio, su Academia Española -que también la tiene- revivió el jueves en directo la versión de la CBS interpretada por algunas de las voces más conocidas de nuestras ondas, como la de Luis del Olmo o Primitivo Rojas. ¿A que habéis pensado en la cara de Luis del Olmo y casi nadie sabe cómo es la de Primitivo Rojas?. El programa me pilló a la hora de la ducha, así que puse Radio 3 y el tapón a la bañera. Intenté imaginar cómo se sintieron los que escuchaban aquella invasión extraterrestre como un hecho real. No era fácil. De vez en cuando se me venía a la cabeza la imagen de Tom Cruise en la peli y eso interfería en el mensaje. Pensé en el poder que tenía la radio y en la pérdida de la ingenuidad. Disfruté mucho la recreación y mi primer baño caliente de la temporada. Ahora, al escribir sobre ello, me doy cuenta de que los medios nos han inmunizado ante la ficción, pero también ante la realidad. Nos hacen creer más importante lo que vote Norteamérica o la fluidez de los bancos que el hambre y la guerra en el resto del mundo.


Epílogos. Si tengo que recomendar algo, es que os registréis en Facebook los que aún no lo habéis hecho. Es muy divertido encontrarte con la gente y que te etiqueten en las fotos. Yo llevo una semana y ya tengo un perfil, 41 amigos y 38 fotos repartidas en 7 álbumes temáticos. Los más participativos hicimos una quedada el viernes para recordar los mejores comentarios y el jueves nos vamos de excursión a Madrid. En realidad, yo tengo un par de motivos de peso para pegarme la escapada: la presentación del Festival en la Casa de América y mis sobrinos, que como son dos, elevan a tres las razones y el peso.

Hoy hay Cineclub. Prométeme, de Kusturica. Tiene buena pinta y 137 minutos de metraje.

En cuanto a la tele, os puedo hablar bien de Estados alterados, una serie con la que La Sexta ha adaptado las tiras cómicas de Maitena y que ponen todas las tardes a eso de las cinco. María Adánez viene siendo la protagonista, aunque cada episodio está formado por varios sketches basados en una viñeta diferente. Cuando acaba, ponen La Tira, que mantiene el formato de humor con la misma estructura. Y sin dejar la cadena, dos recomendaciones para el domingo: la final de Pekín Express y el Follonero, con su Salvados que siempre consigue que el final del fin de semana sea menos deprimente. Dicho esto, espero que La Sexta me pague lo pactado.


El frío me ha cogido en camiseta de mangas largas de rayas y con la casa desordenada, con los bikinis y las botas altas buscando un espacio propio en ese escaparate de estados de ánimo en que se ha convertido mi armario. La ropa es de temporada y su sitio nunca es definitivo. Por eso, cada cambio de estación, mi humor suele ser provisional. En el súper me encontré que ya había redecillas de mandarinas de tres kilos y aquello me alegró la tarde. También me gustan las naranjas, pero son más inestables, nunca sabes con qué grado de dulzor o de acidez te vas a encontrar. Luego está lo de la media naranja. Suerte a quien la encuentre, pero haciendo honor a su fama, la otra mitad es una caja de sorpresas y puede acabar volviendo ácida la más dulce de las apariencias. Alguien que lee sabe porqué lo digo. Pues eso, una bonita verdad que he leído por ahí: Un amigo es la mano que despeina tristezas.

Han reabierto el Prokope con cambio de decoración, mucho menos abigarrada. Lo he visto desde la acera, yendo y viniendo para casa. Para comentar el ambiente y el servicio, preciso visita y compañía.

Felicidades a posteriori a Edu y a todos, estéis donde estéis, que siempre tengáis algo bueno para celebrar.

domingo, 19 de octubre de 2008

Elogio de los sentidos


El Otoño avanza con paso cambiante, entre sol y aguaceros, y con pocas novedades más allá de la agitada política municipal o de la hora, que pronto será una menos y siempre me pregunto si también se nos atrasa un poco la vida. Cuesta reinventarse los años. De estudiantes era diferente: cada inicio de curso -en el colegio, en el Instituto, en la Facultad- era la excusa perfecta para irse a la papelería a comprar libretas, bolígrafos y forro para libros que desprendían un fabuloso olor a plástico y a nuevo. Ahora hay muy pocas cosas que desprendan ese olor. El futuro, entonces, no era lo importante, sino las tardes enteras que se hacían noches mientras hablábamos durante horas en cualquier esquina. Me encantaría poder escuchar las cosas de las que hablábamos. Todo estaba por venir.

Con el tiempo dejamos de ser despreocupados para estar siempre ocupados; el futuro nos pilló trabajando, o cansados, o con niños, con mucho que hacer como para dejarnos soprender por el anochecer. Abogo por recuperar tardes como aquellas. Por eso me gusta quedar un día de la semana en el Ibiza a eso de las nueve. No estoy dispuesta a perderme ninguna más de esas conversaciones intrascendentes y memorables.

Poco a poco la ciudad retoma la actividad cultural con propuestas variadas. Además del cineclub los martes y el teatro los fines de semana, regresan clásicos como el Salón de Otoño de Pintura, con obras interesantes que siempre merecen una visita a la Casa Colón y más este año, que lo ha ganado uno de mi pueblo. Ha empezado también el X Encuentro de las Artes y las Letras de Iberoamérica, con una exposición de fotografía y vídeo de José Roberto Levy que se llama Paisajes Humanos: luz y color de América Latina. La podéis ver en el Monasterio de La Rábida. El jueves, Maruja Torres dará una conferencia en el Colegio de Aparejadores, Ojos que no ven, corazón que no siente. Me gusta Maruja Torres, aunque no las conferencias: siempre tienen títulos estúpidos.

A la provincia también regresa otro clásico: la Feria del Jamón de Aracena. En este caso, no se necesita recomendación: es un ejemplo de título no estúpido.

Por lo demás, os recuerdo que aún sigue la exposición de Zitman en el Museo, que estoy segura que la mayoría no habéis ido a ver. Para las tardes nubladas, lo mejor es pillarse unos cuantos libros de temporada. En la librería Beta encontraréis de todo -hay una sección ideal si tenéis cumpleaños infantiles-, lo mismo que en la Biblioteca, que siempre tiene sorpresas agradables, para que la crisis no sirva de excusa.

Aunque ahora llueve con fuerza, hoy he dado un bonito y soleado paseo en catamarán hasta Punta Umbría con mi amiga Mariví y con los alumnos de la Unia. Nos hemos hecho fotos, hemos hablado del Festival de Cine y me he puesto de buen humor. En la plaza Pérez Pastor nos bajamos para estirar las piernas y, durante el trayecto de regreso a Huelva, comimos con apetito y bebimos cerveza en la proa. En la parte de atrás del barco, entre el reguero que deja el motor sobre las olas, tiramos trozos de pan y aparecieron decenas de gaviotas que se peleaban por cogerlas. Chillaban, olía a sal y si te asomabas mucho por la barandilla, casi te salpicaban. Cuando llegamos al Puerto empezaron a caer goterones: la ropa y pelo mojado resultaron perfectos para el calor. Pensé que a veces nos damos cuenta de lo fácil que es disfrutar con los sentidos.

Es todo por hoy. Mi cuñao me dice que ya no mando crónicas con la frecuencia de antes y Edu que en Madrid hay una actividad cultural desbordante. He pensado que, dado que siempre he dudado de la utilidad de mi blog y de mis recomendaciones, podéis quedar entre vosotros y así, todos contentos.

Si alguien ha sentido un ataque de histeria por tener sus ahorros en ING que se manifieste. Por saber si los que somos pobres -que no de espíritu- debemos mantener la fe en algo.

Como última recomendación, un sabor y un olor para Octubre: el de las castañas asadas.

viernes, 3 de octubre de 2008

Entretiempo


Llegó Octubre y nos vamos instalando en ese tiempo en el que ir al cine, la vuelta de Los Hombres de Paco o el último número de Esquire se convierten en pequeños acontecimientos, en ficciones de andar por casa, que son la únicas que se me ocurren para romper la rutina más allá de la crisis. Como véis, hoy comienzo recomendando: Vicky, Cristina, Barcelona, la resurrección de Lucas -aunque se case con otra- y la mejor revista del quiosco en relación calidad, contenido y precio, cabecera americana dirigida a hombres -Man at his best- de la que ya podrían aprender todas las Cosmopolitan y Ana Rosas. La reconoceréis por los impactantes primeros planos de su portada: desde Woody Allen hasta Benicio del Toro. Este mes, en el que la revista cumple un año de su edición española, hacen una especie de monográfico sobre los cómicos y veréis a Buenafuente levantando una ceja. Los 2,95 euros mejor invertidos del mes.

Luego está lo que no rompe la rutina, como los carteles de Se vende, Se alquila o Se traspasa, la Feria de la Tapa y las citas que adolecen de interés en las agendas culturales de los periódicos. Lo confieso: la temporada otoñal me despierta el lado apático. Para sentirme mejor, suelo pedirme una cita previa y me voy al médico de cabecera. Tengo un amplio espectro de síntomas: el martes fui con dolor de oídos y, si con las gotas no me mejora el ánimo, la semana que viene seguramente le pida un volante para un especialista, me vale el de huesos o el ginecólogo. La concesión a la hipocondría consigue que la realidad tenga algo de interés y las primeras lluvias sean mucho más melancólicas.

Mañana vuelve a abrir sus puertas el Gran Teatro con un concierto de Concha Buika, que canta bien, pero no me simpatiza no tanto. La programación: con demasiadas orquestas sinfónicas y viejas glorias de la escena nacional para mi gusto apático, pero con el regreso cineclub que espero que depare prometedoras tardes de martes.

Si os apetece teatro, os invito a mi pueblo, donde hoy empieza el Festival de Teatro de Humor, que traerá todos los viernes del mes excelentes propuestas, como el último montaje de Yllana, Paganini, premio al mejor espectáculo en el Festival Internacional de Teatro de Edimburgo de este año. Será la semana que viene.

Empieza también la temporada de exposiciones: en la Casa Colón, una de fotografía, Mujeres de agua, en colaboración con Intermon, sobre el el trabajo de mujeres y niñas para conseguir agua potable en países africanos. En Cajasol, una de pintura, a beneficio del Alzheimer, que tiene algunas obras chulas. Y una imprescindible: la de Cornelis Zitman en el Museo. Escultura y dibujos.Tuve intención varias veces de pararme en la Casa de Venezuela en Beas camino de Valverde cuando estuvo allí antes que en Huelva. Ahora, a dos pasos, no hay excusa. Sería una pena que pasara desapercibida más allá del día de inauguración. Si estuviera en Madrid, habría colas para verla, seguro. Un fotógrafo amigo me consiguió el catálogo, pero más afortunado se sentirá quien vea las obras de cerca.

Por lo demás, os propongo una temporada de excursiones sin salir de la provincia: la Flecha del Rompido, el Castillo de Niebla, la Corta Atalaya, Doñana, la Gruta de las Maravillas, Ayamonte, para ver el Retablo Mayor de las Angustias y Encinasola, cuando bailen la Danza del Pandero. Son desde hace un rato las 7 maravillas de Huelva. Yo quería votar por mis sobrinos, como maravillas adoptivas, pero no me los admitieron entre las candidaturas.

Os dejo. Además de depresiones, resfriados y recibos de la contribución, espero que Octubre os traiga lo mejor del otoño, toda la moda del Corte Inglés y un pellizco en el Sorteo Extraordinario de la Once. Pero también el festivo del Pilar, el entretiempo, las castañas, las naranjas, el caldo del cocido, luces hogareñas por la tarde, gente en la biblioteca, poemarios, el olor a tierra húmeda, la suavidad de las primeras mantas, el chándal, las zapatillas y ganas de estar en casa .

Suerte a Tino en su nueva vida en Madrid y a los todos los demás, que disfrutéis un cálido reencuentro con los calcetines.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Postales de verano


Cuando llega esta época, siempre me parece escuchar por algún rincón escondido al Dúo Dinámico cantando aquello de el final del verano llegó, amargando el último capítulo de cualquier verano azul imaginable. Hay momentos en la vida en los que uno debe ser masoquista y, para mí éste es uno de los grandes clásicos. Para entrar en situación, tarareo la cancioncilla y hago inventario depresivo: los días son cada vez más cortos y fríos, he engordado cuatro kilos, el pelo se me cae a mechones en la ducha, el moreno va dejando al descubierto las manchas del sol y ya no ponen gazpacho, tinto con blanca ni coquinas en los bares. Y un pequeño detalle para añadir a la lista: sin vacaciones se acabó mi estado feliz e ideal para dar paso a mi estado natural, que es bastante más desgraciado.

Me pasa que cuando estoy de vacaciones intento convencerme de que se puede vivir así todo el año. El lunes volví a trabajar después de creérmelo durante algunas semanas y probé a tomármelo a la inversa. Nueva etapa, nuevos proyectos, nuevos bríos. Y una mierda. Después de las dos primeras horas borrando 253 spams, miré exhaustivamente el calendario buscando algún puente en todos los meses de aquí a diciembre. Al ver que no había ninguno, supe que tomárselo a la inversa se acababa de agotar en el intento. Así que me fui a desayunar y a echar una bonoloto, que es lo que hago en mi estado natural y desgraciado.

Para consolarme, traigo a mi memoria los recuerdos que me evocan un buen verano: el olor a Delial y al salitre de la toalla, mis sobrinos, mi cumpleaños, las ceremonias olímpicas, las orquestas de las bodas, festivales de verano, escapadas al algarve, atún, sardinas y caballas, helados de leche meregada, mojitos, los planetas y deluxe, la feria de Valverde y virgen del Reposo... He conocido una nueva isla, paraíso de bolsillo, le llamaron los franceses. Es tan pequeña como Huelva, pero tiene una barrera de coral y olas que hablan, se hablan 33 lenguas diferentes y se practican 80 y tantas formas religiosas distintas. Viajar me ha recordado que nos queda mucho por vivir y que cualquier lugar en el mundo nos está esperando para que nos demos cuenta. Mi hermano Javier lo explicaba muy buen en un correo que mandó desde el Himalaya.

Pues eso. No me puedo quejar. Cada mes estival me ha descubierto una nueva experiencia: en julio ganamos la Eurocopa, en agosto fui a un balneario y en septiembre he conducido un coche de alquiler por la izquierda. Para despedir las vacaciones y retomar la rutina paulatinamente, el sábado me fui a Sevilla a una despedida de soltera. Eso no es novedad, me diréis, más bien todo lo contrario. Cierto, no lo fue en el contenido, pero sí en la forma: una reunión de tappersex.

Nos juntamos quince tías y una novia en un piso, apareció una chica de La maleta roja con acento de Utrera y empezó a desplegar todo tipo de artilugios olorosos, sedosos y comestibles que conformaban el interior. De la maleta. Me encanta la palabra artilugio. Un par de horas más tarde, las quince tías habíamos perdido la compostura, la novia la vergüenza y la chica de La Maleta roja con acento de Utrera había hecho la facturación del mes. Luego pensé que el nombre de la reunión rendía homenaje a los tappers de toda la vida: se van llenando de los restos que vayas pillando de aquí y de allá y vienen estupendamente para épocas de vacas flacas.

Por lo demás, no me preguntéis nada sobre eventos culturales. Estoy totalmente perdida, y por lo visto los programadores del Gran Teatro también.

Lo único que puedo recomendar es una cerveza mañana, a la hora en la que empieza a caer el sol, en el Prokope, por ejemplo. Nos dará alegría vernos y podremos charlar de esas trascendentales conversaciones que se tienen en septiembre, como inicio del cole, matrículas de gimnasios y los primeros fascículos de colecciones que cuelgan en los kioscos por 2,95.

Presiento un feliz reencuentro.

Se me olvidaba otro de los momentos estelares del verano: colgaron un vídeo mío en youtube que ya suma 85 visitas. Por supuesto, pienso devolvérsela al responsable y no pienso deciros el enlace para encontrarlo.

martes, 22 de julio de 2008

Días felices


Sin querer parecer interesada, os diré que celebrar mi cumpleaños me ha dejado muchas cosas buenas, sobre todo regalos personalizados. Me he dado cuenta de que mis amigos conocen bien mis gustos, por eso me han regalado maravillosas antologías de Mafalda, Maitena, Forges y El Roto. Para las fotos, un álbum y un marco multicolor, y para el verano, tres collares, un bolso para la playa y otros dos para la ciudad. Mi madre y mi hermano me han regalado un par de chanclas -uno cada uno- de diferentes estilos, para que siga recorriendo incansablemente los caminos de la vida.


Nadie recogió la sugerencia de la bola del mundo, pero mi sobrino me hizo un regalo dibujado y hemos viajado con la imaginación durante todo el fin de semana. Ha habido ideas muy originales, como un cartel de Fellini o un vale para un tratamiento en un spa. Alguien me regaló algo que no se puede comprar con dinero: la ilusión de recibir por primera vez un ramo de flores y comprobar que Interflora existe. El premio se lo llevó un sobre a mi nombre: lo abrí y era una invitación de boda para el 8 de agosto. Si voy, tendré que hacer un regalo, con lo cual se cierra el círculo mágico hasta el año que viene.


Migue y Paco me regalaron la cerveza. En el Super8 hubo ganchitos y filipinos y mi administrador administró chapas ochenteras que ponían Yo soy del cumple de Bgo a los invitados y a todos los que iban apareciendo. El sábado compré una tarta en el Mercadona y el domingo soplé las velas con mi sobrino. Creo que en el fondo quería alargar un poco más mi cumpleaños y tantos días de felicidad.


Esta semana me siento un poco huérfana de eventos. Así que como soy de las que no ha ido al Summercase ni a Benicassim ni a ver a Springsteen, yo también me he buscado un festival de verano, por aquí cerca, en Ayamonte. El FEPO'08. Me voy con mis amigas las de las despedidas de soltera y aunque este año no se casa ninguna, estoy planteándome si llevar a Agustín y a Wilson -los muñecos hinchables, para los que tenéis poca antigüedad en el blog- para usarlos de colchoneta en la playa de Punta del Moral.

El Festival tiene dos cosas buenas: un programa variado -con grupos españoles, portugueses y argentinos- y que es gratis. Los más conocidos son Muchachito Bombo Infierno y TriSexual Band, que me dijo Edu que actuaron en las cruces de Berrocal y que eran muy divertidos. Lo tenéis todo en
www.festivaldelponiente.com.


Mañana, dentro de las actividades culturales de los cursos de verano de la Unia, que tanto trabajo dan a la pobre Mariví, la compañía de títeres El espejo negro lleva a Moguer La vida de un piojo llamado Matías. En el Convento de San Francisco a las 22.30. Anuncio intención de ir, por si alguien se apunta.

El viernes, en el Foro actúa Arcángel y el sábado en Niebla, Áyax, de Sófocles, dirigida por Theodoros Terzopoulos, que cualquiera dice que no es griego, y que se estrenó en Beijing con motivo de los Juegos Olímpicos.

Además de círculos mágicos, algunos son cíclicos: la semana que viene empiezan las Colombinas, con Chambao y Bustamante como grandes estrellas, y los espectáculos Huelva y su folclore y Se llama copla como todo lo contrario.

Y así, sin darnos cuenta, nos encajaremos en Agosto, con vacaciones para muchos y ningunas ganas de trabajar para el resto. Propongo recoger sugerencias para llenar de alternativas el mes más pegajosamente español del calendario.

Que disfrutéis leyendo las revistas de verano que llenan los periódicos entre chapuzón y chapuzón.

martes, 8 de julio de 2008

Se busca isla


Julio ha entrado en mi vida de forma impetuosa, un poco anárquico, entre los ecos eufóricos de ser por fin campeones de algo; sin bodas ni bautizos ni comuniones pero sí con muchos festivales de fin de semana y muchos cumpleaños, entre ellos el mío, lo que me recuerda que escribo un año más, luego existo.

Después de un mes de junio de pérdidas y hallazgos, Julio, además de cambiarme la edad, suele traerme siempre algún tipo de mutación. El año pasado, una nueva legislatura y una reflex-digital que cambió mi vida; este año, reformas decorativas en el salón de plenos y un nuevo sobrino a quien enseñarle el mar. Para adaptarme bien a la estación, echo mano de mi colección de rituales: planchar y colgar la ropa de verano en el armario, comprarme revistas que regalen bikinis o chanclas, dormir la siesta en la playa ó hacerme polos de refresco en un molde de plástico que me compré el año pasado para revivir las tardes de verano de mi infancia.

Pero lo que más me gusta, por encima de cualquier distracción, es buscar islas. Es increíble todas las que hay repartidas entre los océanos. El año pasado, en Fitur, asalté el stand de una revista especializada y me vine cargada con varios especiales de lugares como Tonga, Boipeba, Langkawi, Príncipe ó Bastimentos. En Huelva, como somos menos de especiales, me pillo todos los catálogos de Islas Exóticas de las agencias de viajes. Mis preferidas son las del Índico y las del Pacífico, aunque reconozco que nunca he sido buena en geografía y a veces me pierdo entre tanto continente. Ya sabéis un buen regalo para mi cumpleaños: una bola del mundo. Las que tienen una bombilla dentro que iluminan las montañas y los ríos me gustan más. No tengo la culpa de que a mi imaginación le dé también por viajar de noche.

Agenda. El viernes compartirán escenario en el Foro dos grandes artistas, Mariza y Argentina, en una oportunidad de disfrutar del fado y el flamenco en un mismo espectáculo. En Niebla, tras el drama de Ariadna, la Compañía Nacional de Teatro Clásico trae una comedia, Las Manos Blancas no ofenden, de Calderón de la Barca. Se estrenó la semana pasada con muy buena crítica.

Una exposición, por si estáis de vacaciones: Obra gráfica de artistas de la Patagonia, en el Museo. Y la propuesta más freak para el fin de semana es un casting que hacen el sábado en el Hotel El Fuerte de El Rompido. La productora busca personas con dotes para la interpretación y con sentido del humor para una nueva serie de emisión nacional. Como sé que entre vosotros hay algunos peliculeros y muchos friquis, dicho queda.

Dos recomendaciones más: Como la cosa va de viajes, la revista Siete Leguas, con contenido muy cuidado y bellas ilustraciones en la portada, que además suele regalar una guía, en el próximo número la de África. Y esta noche, en la tele, el último capítulo de Los Hombres de Paco. Sé que ninguna historia de amor es eterna, pero nunca perdonaré a los guionistas si dan a Lucas una muerte violenta.

Termino. Mi blog es premonitorio: hablo de la Eurocopa antes de cuartos, y la ganamos; hablo de vuestros cambios de trabajo y veo que se multiplican; hablé de Al Gore y le dieron el Príncipe de Asturias; de Millás, y le dieron el Planeta. Como nunca he ambicionado riquezas, no diré que me haré rica, aunque por si acaso sigo echando la Primitiva. Os diré que lo que realmente necesito es un santero: que alguien me diga si conoce a uno. Es una larga historia. Hace varios años, en Cuba, un santero me echó los caracoles y me dijo que un orisha me advertía que no podía abrir los ojos debajo de agua o nunca lo contaría. Como me acojoné, desde entonces el fondo del mar es oscuro para mí. Busco otro orisha más buena gente que rompa el conjuro y me permita bucear libremente hasta las orillas de islas soñadas.

Gracias a Nadal por emocionarnos a todos en una larga tarde de domingo.
Felices vacaciones a los que las tenéis, y que las rebajas y los sanfermines os consuelen al resto.