martes, 10 de febrero de 2009

Declaración de amor

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: «Que exista la luz.» Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.

Vengo de una misa de difuntos y tocaba la lectura del comienzo del libro del Génesis. Así es el ciclo de la vida. Ahora que se cumplen 100 años del nacimiento de Darwin -que es el mejor naturalista que conozco: el tío ya estuvo en cualquier país al que viaje- me ha gustado volver a escuchar la creación del mundo contada así, como en un cuadro en el que Dios tiene barba, un poco más rizada que la Darwin, y sopla como soplan los dioses. De los primeros capítulos de la Biblia me gusta mucho que Dios viera que la luz era buena. Seguro que eso le animaba a seguir creando cosas. También me gusta mucho que cada vez que pasa «una tarde, una mañana» diga: el día segundo, el día tercero... Pienso que así se inventó Dios la semana y los martes tienen un sentido mucho más hermenéutico.

El mismo por el que llamó Dios a la bóveda «Cielo» y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar». En realidad me encanta que se creara tan pronto el lenguaje. Para poder ponerle nombre a las cosas. Para poder llamar a las cosas por su nombre.

Y luego viene cuando acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. El Génesis lo dice bien claro: el descanso es obra de Dios. Por eso las vacaciones son sagradas y el trabajo debería ser mucho más creativo. Si no, es algo que nos condena y, por tanto, está permitido maldecirlo.

Bajando al mundo creado, parece que el tiempo apocalíptico va pasando. Alguna mañana, incluso, el Sol nos ha recordado que también fue creado y que existe para que las tardes, lentamente, empiecen a ser más largas. Por las noches, he vuelto a pasarme por el Super8: la última vez, además del facebook, hablamos de superpoderes. La imaginación es como el lenguaje: crea cosas cuando las nombra. En el último bar de la noche, una amiga, un amigo y yo tratamos con pasión asuntos tan serios como la reforma de la Administración y desmontamos el romanticismo de las librerías en épocas de crisis.

Últimanente digo que últimamente no recomiendo mucho. No hay cineclub ni teatro, sólo Carnaval. Vaya suerte para quién le guste. Al cine hace tiempo que no voy y en la tele, aparte de El Wyoming y El Follonero que deberían verse por prescripción médica, me tragué el nuevo programa de de viajes de Antena 3. Siempre he soñado dar una vuelta al mundo. Ahora sigo soñando con darla y no encontrarme a ninguna de las parejas participantes por el camino.

Una expo: Los mejores graffitis de Andalucía, finalistas en en el certamen de Arte y Creación 2008, en el Instituto Andaluz de la Juventud.

Voy acabando. Se acerca San Valentín. Este año, por lo visto, la crisis ha matado el romanticismo: ya nadie se presenta a los concursos su cartas de enamorados. Pero a mí me han hecho la declaración de amor más bonita de mi vida. Fue en la última visita a Madrid. Mi sobrino Javier tenía un entripao. Me dijo, llorando, que no quería que me fuera. Se me partió el corazón. Le dije que tenía que trabajar en Huelva y que volvería pronto. Que el tren me llevaría muy rápido o lo traería a él conmigo. No sabía cómo explicarle cuánto duele la distancia. No quería que él me viera llorar a mí.

Ha muerto el padre de los Clicks de Famobil. He aprendido mucho sobre ellos, como que el nombre le viene del «click» del ensamble de las piezas, que la versión fenemina se llama «clack» y que los hay de profesiones en serie limitadísima. A mi sobrino, los Reyes le han echado el avión de los Playmobil, que son en esencia los mismos, pero de manufactura directamente germana. Estoy deseando jugar con él y con los muñecos a inventarnos historias, a sobrevolar la infancia y a pensar que podemos crear de nuevo el mundo.

Que Febrero, con su personalidad propia de 28 días, sea especial en algo para cada uno de vosotros.

Pasó una tarde, una mañana, hasta el próximo martes.

martes, 27 de enero de 2009

Luz y distancia

Suena el despertador. Tienes que levantarte. Qué día era hoy. Da igual, siempre suena el despertador. Que no sea lunes, por Dios. Café, radio, ducha, camino al curro, la mañana pasará, unos ratos volando y otros como si no acabara nunca. Nada nuevo en los periódicos. Nada. Sueño después de comer. La tarde sin personalidad, sin gimnasio, sin tele, sin ganas de llamar a nadie, sin cineclub. Sin sol. Comprar comida. Qué cansancio de no hacer nada. Cuánto falta para que llegue el viernes. Y encima, dan lluvia para el sábado. Pasó un día más. Un día menos.

Es deprimente, lo sé. La culpa la tiene el tiempo. A Mariví no le gusta el invierno porque las tardes son cortas y el frío largo. Me acuerdo que en un capítulo de Doctor en Alaska se ponían unas lamparitas portátiles acopladas a la cabeza para combatir los efectos de la falta de luz solar en el estado de ánimo de los habitantes de Cicely. Últimamente, como nadie sale, los estados de la gente sólo existen en el facebook. Ayer, una compañera preguntaba en su muro -que viene a ser lo mismo que su estado, otro día explicaré los matices para los no iniciados- qué nos había parecido la miniserie de Mari Luz. Me pregunté porqué la llaman miniserie si sólo tiene un capítulo. Luego pensé que la tristeza se contagia. Igual por eso la han titulado Días sin Luz.

Enero también tiene algunas cosas buenas, como el Día de Reyes, donde hay de todo, o los últimos días de las Rebajas, donde no hay de nada, pero a muy buen precio. Cuando llega fin de mes, hay otro clásico que vuelve: Fitur, que es lo mismo que viajar por el mundo, pero en Ifema. Hay muchos paralelismos: en ambos necesitas un billete y un pasaporte, y en vez de recorrer los continentes, visitas cinco pabellones. Me acaba de llamar mi amigo Andrés, el canario, y hemos quedado a mitad de semana a mitad de camino entre Fuerteventura y Huelva. Me encanta Madrid. Siempre acorta distancias. Siempre me esperan mis sobrinos.

En tiempos de crisis, recomendaciones baratas. Dos exposiciones: la de las ilustraciones de Platero y yo de Idígoras y Pachi, en la Casa Museo de Juan Ramón Jiménez, y La dictadura del placer, de Manuel León, en Cantero Cuadrado, con cuadros que hay que ver con gafas de 3D de aquellas que se pusieron de moda en los 80. Para leer, la Biblioteca: no hay vez que vaya que no encuentre excelentes novedades. Cine y música: por 1.50 Público está volviendo a dar buenas pelis los viernes, música clásica los sábados y unos libritos sobre la historia de la fotografía los domingos. Para comer: sopa y patatas fritas con huevo. El primer plato, entona. Y el segundo le gusta a todo el mundo.

Me consta que algunos necesitáis ánimos. No sé si os servirá, pero yo a veces, cuando estoy triste, pienso en mi infancia. La cocina siempre oliendo a muchas comidas ricas, mis hermanos riendo, mi padre dando de comer a los canarios y mi madre ordenando cajones, mientras yo aprendía a emparejar los calcetines. Entonces no sabía que algún día yo también ordenaría mi propio armario, aunque mis calcetines estén todos desparejados. Cada vez que lavo, la lavadora se traga uno. Entran los dos en el bombo y uno nunca vuelve a salir. Lo he aceptado, así que ya no dedico ni minuto a buscar el que falta. Cuando recojo la ropa, doblo con cariño el que sobrevive y lo guardo junto a los otros que están sueltos, todos juntos en un cajón. Tengo muchos, de distintos colores y tejidos. Me pasa con ellos como con los amigos o con los recuerdos. Me gusta saber que están ahí, que siempre pueden volver aunque no los necesites. Que son algo mío, como una infancia feliz.

martes, 13 de enero de 2009

Espejismos


En estos días hay dos cosas que lo invaden todo: el frío y la guerra. Aunque las dos nos amargan la vida, el invierno se irá como vino. Pero en Gaza, este año, los niños muertos no permitirán que exista la primavera. Leo en el periódico que han descubierto un gen que podría ser causante del Parkinson, la depresión y el insomnio. Me alegro en los tres casos, en el de la enfermedad y en el de las dos dolencias de nuestro tiempo. Hay veces en los que la tristeza es suficiente para pasarse más de una noche en vela.

Mientras patentan la felicidad o perfecionan la lobotomía, una de mis opciones preferidas es escaparme a otras ciudades. Para despedir el año me fui a Berlín con buena compañía y me encontré un frío aún más frío. Luego a Madrid con mis sobrinos y resulta que los Reyes allí también eran Magos. De regreso en Huelva, cuando escribí la primera nota de prensa con fecha de 2009 pensé que el futuro nunca es tan lejano como creemos y por eso tenemos que crearnos espejismos para darle un nuevo sentido a nuestras vidas de siempre.

Para buscar nuevos rumbos en los próximos meses, os recomiendo leer más, adentraros en el apasionante mundo de los hobbys o empezar algún coleccionable de quiosco. No perdáis tiempo buscando festivos en el calendario: no hay ni uno hasta el Jueves Santo. Me pregunto a qué destinaré ahora todas las horas que siempre dedico a pensar qué haré cuando tenga tiempo libre. Quizás a hacer fotos o a imaginar. Por ejemplo, hoy, con en el frío, me he llevado un rato pensando en si realmente habrá amantes en el Círculo Polar.

Toca esperar que regrese el cineclub al Gran Teatro y el resto de la programación cultural del trimestre. Enseguida llegará San Sebastián, con su pregón, sus palmas y sus palmitos. En lo que resta de mes estáis a tiempo de pasaros por el Museo para iluminar cualquier tarde gris con las obras de Romero de la Rosa (Donde habitan la luz y las sombras) y de Pedro Rodríguez (De la luz en lo transparente). El jueves se inaugura una exposición de Jesús Zurita, Destemplanza, con título muy apropiado para el estado general.

Nunca hago propósitos de año nuevo porque sé que no voy a cumplirlos. Por eso, aunque llevamos ya quince días de enero y ni he empezado ninguna dieta ni he hecho ni una abdominal, no me siento nada culpable. Así que hoy os dejo una recomendación gastronómica: una nueva variedad de Patatas Lays, Receta al horno, se llaman. Un placer para la cena. Sé que la mayoría tenéis más voluntad que yo. Cualquiera, creo. Para que no tengáis mala conciencia, os diré que tienen un 70% menos de grasa. Lo leí en la bolsa cuando me terminé el paquete de una sentada.

Termino. Muchas veces hablo de mi amiga Mariví. Precisamente porque es mi amiga. Sé que ella está sufriendo mucho con lo que está pasando en Gaza. Y por otras cosas que no son tan importantes. Cuando es así, para lo que no es lo que de verdad importa, alguien me habló una vez de la inutilidad del sufrimiento. Ha sido una de las cosas más certeras que he aprendido en mi vida. Y una de las razones por las que me he sentado a escribir hoy es para recordártelo.

Como la cosa va de espejismos, adjunto foto que me hice el sábado en la BIACS, donde todo era un poco mágico e interactivo.

Creo que es todo. Que carguéis a cuestas con lo que queda de Enero de la forma más llevadera posible. Pensad que la crisis nos trae rebajas gratis. Y para seguir ahorrando, pronto publicaré mi mercadillo on-line. Nos vemos en el Facebook. Como con el frío no sale nadie, podemos crear bares virtuales. Para los enganchados, una última recomendación: compraros El Jueves, la adicción ha llegado hasta su mismísima portada.

Y ahora tendría que desearos un Feliz Año y todo eso. Yo os digo que tengáis un buen martes y que cada uno desee lo que le dé la gana.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Propuestas solidarias

Pasó el puente y el cumpleaños de la Constitución, el frío se mantiene y la afición por el facebook va a más. En unas horas acabará también el Trienio Zenobia-Juan Ramón Jiménez con un concierto de Carmen Linares y mientras tanto aprovecho para descargar fotos y contaros algunas propuestas para el fin de semana.

Mañana se inaugura en las Cocheras del Puerto el primer Encuentro de ONGs de la provincia de Huelva, que organiza el Área de Cooperación Internacional de la Diputación. Además de un espacio técnico, en el que se desarrollarán sesiones y talleres, habrá otro para la ciudadanía, denominado EnREDando, con actividades lúdico-solidarias que se desarrollarán durante todo el día. Además de proyecciones, exposiciones y ludoteca para los niños, hay una cantina con productos ecológicos y de Comercio Justo donde se puede tomar una tapa el sábado por la mañana o por la noche y luego quedarse a un concierto de un grupo de Senegal del que me han hablado muy bien.

El encuentro coincide en el tiempo con la Semana Cultural del Inmigrante, que ofrece en la Casa Colón la exposición Otras Culturas, con objetos cotidianos, vestuario, artesanía... El sábado por la tarde habrá talleres para niños y una muestra de folclore, con desfile de trajes típicos a cargo de las asociaciones de ecuatorianos, bolivianos y rumanos que viven en nuestra ciudad.

Por lo demás, el teatro vuelve mañana con La cena de los generales, dirigida por Miguel Narros y protagonizada por Sancho Gracia y Juanjo Cucalón. La historia cuenta el encargo de una cena en el Hotel Palace que hace Franco en plena Guerra Civil para homenajear a sus generales. La obra se estrenó hace poco con buenas críticas y es junto a la peli del cineclub del próximo martes, las últimas citas de este trimestre en el Gran Teatro, antes de los Belenes Musicales, los conciertos Fin de Año y otras fiestas de guardar.

Observo que con la crisis, la gente se acuerda poco de la Navidad. Creo que es porque nadie se atreve a hablar de consumo abiertamente. Es como si ahora hubiera que hacer las compras a escondidas, decir que en vez de cenas y borracheras interminables, "quedaremos un día para una cerveza antes de Nochebuena", y proclamar en cualquier ocasión que este año hay que apretarse el cinturón. Ya he dicho alguna vez que a mí el espíritu familiar y las buenas intenciones me entran más bien a última hora, así que puedo decir con las malas que tanta contención no me inspira ninguna confianza.

Mi mercadillo está casi a punto y como sé que todos estáis ansiosos por participar, he pensado ir publicando el contenido para que no se me acumulen tantas peticiones. A falta de local, los gastos de envíos corren por mi cuenta: haré una entrega semanal en la Plaza de las Monjas. Lo que más hay son bolsos: desde 2 a 5 euros, que es lo que cuestan los dos únicos bonitos. Si lo que queréis es simplemente colaborar, podéis elegir entre más de 100 objetos de Todo a un euro. Hay hasta una moneda de 100 pesetas en homenaje al dinero perdido. Es la primera remesa: no tardéis mucho en elegir, que se acaba la mercancía.

Los golosos podéis ir a partir del lunes a la Caja Rural: la semana que viene hay una Muestra de Dulces de Convento a beneficio de la Casa Paco Girón que está construyendo Valdocco.

Termino. Felicidades a mi administrador. Parece mentira que ya haya pasado un año desde el último post que hablaba de su cumpleaños. Si para Mariví el mejor regalo era la esperanza, para tí es el deseo de que se cumplan todos tus proyectos. Y tiempo para celebrarlo en compañía.

Hablaba de la inminencia de la Navidad, aún sin percibirla. Pero esta tarde, pasando por la calle Concepción, más allá de los escaparates llenos de maniquíes con vestidos de noche imposibles para el frío que está haciendo, escuché varios conjuntos de músicos callejeros. Con suerte os los encontraréis. Tienen complicidad entre ellos mientras tocan, sonríen si los miras, parecen felices. Unos con instrumentos de cuerda. Un poco más adelante, otros con flauta y de viento. Siempre vienen de lejos por estas fechas. La música es capaz de transformar las prisas en paseo, una calle peatonal en un espacio donde todo se detiene. El escaparate de Los Ángeles lucía como nunca: mantecados, peladillas, licores y todo tipo de delicatessen. La gente, abrigada y con las manos en los bolsillos, como para que el invierno no se cuele dentro de la ropa. Respiré lo que me dejaba la nariz atascada y cambié el rumbo hacia una administración de Lotería. No sé si creo en los milagros, pero sí en un tiempo para soñar.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Caprichos baratos


Como el Facebook me tiene loca, pensar en escribir últimamente se circunscribe mucho a Actualizaciones de estado. Para los no iniciados, se resume en responder a una pregunta muy simple '¿Qué estás haciendo ahora?', a fin de que el resto -de iniciados- sepan de tus circunstancias vitales por una sola frase. Por ejemplo: en los últimos días me he enterado de que dos colegas se cambian de trabajo, que otros dos -con Blackberry, claro- estaban en la cola del McAuto, que un amigo estaba tarareando la canción de Dragones y Mazmorras y que unos pingüinos se han ido a vivir a casa de otra del frío que hacía en su salón. Yo, como soy muy psicosomática, paso rápidamente de preguntarme porqué los fines de semana son tan cortos a comentar una siesta de pijama y orinal o a odiar profundamente la vuelta al trabajo, que suele ser consecuencia de las dos actualizaciones de estado anteriores. Y mi frase de cabecera todos los lunes.

Mi sobrino el mayor (suena bien esa forma de hablar de las abuelas) me pidió que volviera a mi tradición de los martes "y que dice papá que escribas una crónica y pongas una foto de nosotros". Sus deseos son órdenes. Los de mi sobrino, por supuesto; los de mi cuñao son problema de mi hermana.

El contenido de una crónica puede variar, pero debe transmitir el entorno que rodea al cronista. Como este año tengo muy poco espíritu navideño y demasiados chismes en mi piso, he tomado dos decisiones importantes: comprarme otra casa y poner un mercadillo para fomentar el consumo responsable entre todos vosotros. Los más antiguos del blog recordaréis mi tómbola benéfica. Los más fieles incluso participásteis en varias ediciones. Esta vez se trata de un paso más, con objetos tombolables de gran valor, de gran formato o de gran dificultad para desprenderse de ellos. Por una cantidad que oscila entre 1 y 10 euros podréis encontrar bolsos, ropa, bisutería, pelis, libros de ocasión, catálogos variopintos, cedés, un epilady, recuerdos de Fitur, muñequillos del Burguer King y todo tipo de regalos personalizados. Si consigo casa nueva, incorporaré a la venta algún cuadro, alfombras, varias piezas de vajilla, el vídeo de VHS y lo mismo negocio la tele acon Lola por un módico precio de amiga.

Como la Casa Colón estaba ocupada por el Mercadillo de Proyecto Hombre me he buscado dos alternativas. Poner un puesto en el El Buitrón unos días antes de la Nochebuena y negociar vía blog, como en ebay. Me podéis poner un comentario con vuestras peticiones: "Necesito un regalo de Reyes para mi sobrina de 13 años". Yo os contestaría: "Por 3 euros tienes unos calentadores o un colgante hippie perfectos para adolescentes estilosas". Yo os encuentro lo que buscáis, vosotros ahorráis y todos contentos.

Hoy sólo sólo os recomendaré un par de cosas, que con el frío que está haciendo donde mejor se está en es casita con ropa de franela, polar o pirineo, que también el abrigarse es cuestión de gustos. Mañana, en el cineclub ponen Los perros dormidos mienten, una americana de Goldthwait sobre los secretos más íntimos entre una pareja. Y en el antiguo Estadio Colombino, una exposición que se llama Orígenes. Cinco hitos en la evolución humana. Debe ser una de esas carpas divulgativas que organiza La Caixa, no sé cómo estará, pero la desciben como las etapas trascendentales que cambiaron el curso de la evolución. Os propongo que penséis cuáles creeís que son esos cinco hitos. Yo los sé -porque los he leído, aunque acerté tres, dichos con otras palabras- entre ellas el fuego (el dominio del), que es el que todo el mundo se sabe. Para conocer la respuestas, tendréis que llegar al final del post.

Concluyendo. Ahora que empieza diciembre y tenemos un invierno que parece de verdad, me acuerdo mucho de Viganella. Un grupo encabezado por su alcalde vino el otro día a recoger un premio, y mi amigo César me lió para ir a cenar con ellos, de lo que luego me alegré mucho porque me invitaron a conocer el pueblo. Para los que no conocéis la historia, os diré que es Viganella es una aldea de unos cincuenta habitantes en el corazón de los Alpes donde la inclinación de las montañas les impide ver la luz del sol en determinada épocas del año. Y como en Huelva nos sobra -la luz, que otras cosas no- a alguien se le ocurrió llevársela hasta allí. Diseñaron un espejo gigante que reflejaba los rayos solares y el experimento fue un éxito. Una historia de cuento que fue noticia en todo el mundo. La noche después de la cena, viendo la peli de James Bond, salió algo parecido: un satélite-láser llamado Ícaro, pero destructivo. Pensé que el futuro, a veces, está más cerca de lo que pensamos y que las historias fantásticas a veces saltan de la imaginación a la realidad. Luego también pensé otra cosa: en que me gustaría parecerme a Halle Berry.

Termino con una sugerencia. Los del gremio y los iniciados Facebook, entrad en el álbum de 'Plumillas, foteros y otros compañeros' de Raquel Rendón. Lo mismo reconocéis vuestro micro entre la selección de actos y ruedas de prensa, es muy divertido.

Felicidades a Mariví por cumplir un año y no poder celebarlo como se merece, como quien se enamora en los tiempos del cólera. Ya habrá tiempo. El mejor regalo que se me ocurre para tí es la esperanza.

Y a todos un capricho barato en tiempos de crisis: comerse una hamburguesa o un perrito en el puesto de la Plaza de las Monjas. Ése sí que debe ser un hito en la evolución de la especie humana. Los que faltaban son el bipedismo, la fabricación de las herramientas, la autoconciencia y el conocimiento abstacto. Si no habéis acertado alguno, podéis consolaros comprando algo inútil en mi mercadillo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Atardece en Noviembre


Este mes de noviembre había decidido poner en orden mi vida, pero el sábado empezó el Festival y el tiempo se me echó encima. Este año, a la gala de inaguración no vino mi madre ni Carlos Saura. Los eché mucho de menos, así que para compensar mi soledad, en la Hacienda Montija empecé a proponer composiciones de fotos a diestro y siniestro hasta que aquello se nos fue de las manos. Cuántos significados tiene la palabra siniestro. En la foto más de grupo había periodistas, asesores, jefes de servicio, políticos, cónyuges, algún invitado iberoamericano, los amigos de cada uno de los colectivos anteriores, un chaval que nos miraba y le dijimos que se pusiera también y no estoy segura si dos ó tres camareros. Cuando ví el resultado en la cámara, había alguien a quien no conocía. Pregunté y me dijeron que pertenecía a la Junta directiva de la Hermandad de El Silencio. Hablar no habló, pero su presencia contribuyó a que la foto fuera mucho más representativa de la diversidad y de la tolerancia de nuestro Festival y de sus fiestas.

A fecha de hoy he visto cinco de las pelis a concurso. No me preguntéis ni me digáis que cuál os recomiendo. Váis y os metéis en la que os toque, que ahí está la gracia. O la desgracia. A mi amigo Paco le tocó el año pasado 'Luz Silenciosa', la que ganó el Colón de Oro. Qué suerte, diréis. Yo pensé lo mismo. Pero como el primer plano de la película era un sugestivo amanecer y duraba 7 minutos y medio, él creyó que la cinta estaba rallá y que nadie decía nada porque éramos muy respetuosos o muy contemplativos. Así que agarró las palomitas, se levantó y se metió en la sala de al lado. Cuando le pregunte que qué tal, me dijo que le había gustado mucho el final. No recuerdo si el de Elisabeth II ó de Sherk III, seguro que a Paco le gustan los dos.

Luz sileciosa terminaba con un atardecer, pero yo os hablaré de otro más cercano y de más fotos colectivas. El sábado por la tarde, a un fotógrafo de Jaén, artista él, se le ocurrió convocar a los onubenses en el Muelle del Tinto para participar en el proyecto La mirada andaluza, que consiste en recorrer las ocho capitales reuniendo a gente oriunda en lugares significativos de cada lugar. Yo, que soy muy participativa, me hice a la idea de que aquello sería como las fotos de los desnudos multitudinarios de Tunnick en las grandes ciudades del mundo y acudí ilusionada a la convocatoria. Es que además de participativa, soy muy fantástica. Al llegar al Muelle, me acordé que vivía en Huelva. Éramos una unas treinta y cuatro personas y abrigadas hasta las cejas. Eso no me desmoralizó, así que me sumé a los jubilados, a los padres con carritos, a unas chavalas un poco canis, a la señora con perro y al intelectual despistado. El fotógrafo nos motivó mucho y estuvimos posando un buen rato como si fuéramos una familia. De vuelta a a casa, el sol caía rojo sobre la Ría y olía a sal. La fotografía, pensé, es como el cine: sirven para hacer más grandes los momentos más humanos.

Estamos de enhorabuena en actividad cultural, sobre todo en exposiciones. Jorge Hernández presenta una selección de obras en blanco y negro en la Caja Rural y Fornieles Pintores con letra grande en Cajasol. Muy, muy recomendables los dos. Si vaís me daréis la razón. Adelanto también que el lunes David Robles inaugura en el Colegio de Arquitectos La madre que nos parió, que está reclutando a mucha gente en el Facebook.

Salvo esta triple excepción, esta semana no recomiendo nada más que no sea cualquiera de las 140 películas disponibles en cinco pases al día. Pensadlo: la oportunidad tan sólo la tenemos una semana en todo el año.

Visto lo visto, creo que Noviembre nos despierta nuestro lado más poético. Mi compañero Antonio se inspira en el trabajo y le da por escribir poemas y a Margarita por comprar libros y lápices para colorear y sobrellevar mejor que está dejando de fumar. Un amigo comenta mi último post diciendo que tengo "tan fácil escritura como lengua". Aunque puede sonar un poco raro, le pasa como a siniestro, que tiene muchos significados. Me encanta este mes lleno de imágenes, de un sonriente sol argentino y hermosos atardeceres.

Bienvenida a Adela, a quien Mariví condujo hasta aquí, y a todos los demás, que no os abogie demasiado poner en orden vuestra vida.

Nos vemos en la sala 9 del Aqualón.

martes, 4 de noviembre de 2008

Razones poderosas

Entre las razones que me hacen ceder al impulso de escribir podría citar el advenimiento de Obama, la recreación de La Guerra de los Mundos en la radio o la inminencia del Festival del Cine en nuestra ciudad. Creo que la más poderosa es que me lo ha pedido mi amiga Margarita, porque dice que le gusta leerme, y eso, además de un halago en toda regla, anima a cualquiera cualquier mañana de trabajo en los albores de la semana. Por lo demás, el resto -de la semana- promete. Mañana nos levantaremos con titulares que harán que todos nos sintamos un poco más americanos. Espero que de los buenos, aunque sólo sea porque Bush por fin se puede largar a hacer puñetas y una gira de conferencias con su amigo Ánsar para hacer el ridículo cuanto más lejos mejor.

Para saber cómo transcurre la noche electoral en Estados Unidos, además de los programas especiales de todas las televisiones, yo tengo una amiga en Washington DC. Me encantaría vivir en un sitio que terminara en DC o en DF. Huelva, Distrito de Columbia, le pega, ¿verdad?. O Valverde, Distrito Federal. Mª José: si lees ésto, me pones un sms cuando se confirme la victoria demócrata. Como no calculo muy bien la diferencia horaria, lo mismo me toca pedirme champán para el desayuno.


La retransmisión de La Guerra de Los Mundos de H.G. Wells que hizo Orson Wells y que aterrorizó al pueblo americano -antes de que sufrieran a Bush- ha cumplido 70 años. Para conmemorar el Día de la Radio, su Academia Española -que también la tiene- revivió el jueves en directo la versión de la CBS interpretada por algunas de las voces más conocidas de nuestras ondas, como la de Luis del Olmo o Primitivo Rojas. ¿A que habéis pensado en la cara de Luis del Olmo y casi nadie sabe cómo es la de Primitivo Rojas?. El programa me pilló a la hora de la ducha, así que puse Radio 3 y el tapón a la bañera. Intenté imaginar cómo se sintieron los que escuchaban aquella invasión extraterrestre como un hecho real. No era fácil. De vez en cuando se me venía a la cabeza la imagen de Tom Cruise en la peli y eso interfería en el mensaje. Pensé en el poder que tenía la radio y en la pérdida de la ingenuidad. Disfruté mucho la recreación y mi primer baño caliente de la temporada. Ahora, al escribir sobre ello, me doy cuenta de que los medios nos han inmunizado ante la ficción, pero también ante la realidad. Nos hacen creer más importante lo que vote Norteamérica o la fluidez de los bancos que el hambre y la guerra en el resto del mundo.


Epílogos. Si tengo que recomendar algo, es que os registréis en Facebook los que aún no lo habéis hecho. Es muy divertido encontrarte con la gente y que te etiqueten en las fotos. Yo llevo una semana y ya tengo un perfil, 41 amigos y 38 fotos repartidas en 7 álbumes temáticos. Los más participativos hicimos una quedada el viernes para recordar los mejores comentarios y el jueves nos vamos de excursión a Madrid. En realidad, yo tengo un par de motivos de peso para pegarme la escapada: la presentación del Festival en la Casa de América y mis sobrinos, que como son dos, elevan a tres las razones y el peso.

Hoy hay Cineclub. Prométeme, de Kusturica. Tiene buena pinta y 137 minutos de metraje.

En cuanto a la tele, os puedo hablar bien de Estados alterados, una serie con la que La Sexta ha adaptado las tiras cómicas de Maitena y que ponen todas las tardes a eso de las cinco. María Adánez viene siendo la protagonista, aunque cada episodio está formado por varios sketches basados en una viñeta diferente. Cuando acaba, ponen La Tira, que mantiene el formato de humor con la misma estructura. Y sin dejar la cadena, dos recomendaciones para el domingo: la final de Pekín Express y el Follonero, con su Salvados que siempre consigue que el final del fin de semana sea menos deprimente. Dicho esto, espero que La Sexta me pague lo pactado.


El frío me ha cogido en camiseta de mangas largas de rayas y con la casa desordenada, con los bikinis y las botas altas buscando un espacio propio en ese escaparate de estados de ánimo en que se ha convertido mi armario. La ropa es de temporada y su sitio nunca es definitivo. Por eso, cada cambio de estación, mi humor suele ser provisional. En el súper me encontré que ya había redecillas de mandarinas de tres kilos y aquello me alegró la tarde. También me gustan las naranjas, pero son más inestables, nunca sabes con qué grado de dulzor o de acidez te vas a encontrar. Luego está lo de la media naranja. Suerte a quien la encuentre, pero haciendo honor a su fama, la otra mitad es una caja de sorpresas y puede acabar volviendo ácida la más dulce de las apariencias. Alguien que lee sabe porqué lo digo. Pues eso, una bonita verdad que he leído por ahí: Un amigo es la mano que despeina tristezas.

Han reabierto el Prokope con cambio de decoración, mucho menos abigarrada. Lo he visto desde la acera, yendo y viniendo para casa. Para comentar el ambiente y el servicio, preciso visita y compañía.

Felicidades a posteriori a Edu y a todos, estéis donde estéis, que siempre tengáis algo bueno para celebrar.