martes, 21 de abril de 2009

Historias de abril


Se me acumula el trabajo al mismo ritmo que las experiencias. El trabajo al que me refiero es, fundamentalmente, fotográfico, que es un esfuerzo para que lo vivido permanezca. Y a la vez, una forma de exhibicionismo de esas que tanto gustan en el Facebook. Las fotos del viaje a Dublín no se terminan nunca, como los buenos ratos que pasamos o las anécdotas de los amigos madrileños de Adela el día después de su cumpleaños.

Corren buenos tiempos para la recreación. De Letizia no hice fotos, pero tengo varias de Obama en El Rompido y de Pepe en las costas de Irlanda. Obama y Pepe son dos muñecos y Letizia es como una muñeca, toda ojazos y melena bien peinada. Los tres están en esa delgada línea que distingue la ficción de la realidad, que es la misma que separa la ficción de la realeza.

En muy poco tiempo han pasado muchas otras cosas, como varias cumbres internacionales, la Semana Santa y algunos cambios en el Gobierno para tener varios temas de los que hablar durante las vacaciones. Para mí Abril es un mes lleno de acontecimientos importantes, como el cumpleaños de mi madre y el de mi sobrino el mayor. Cada año, los dos van acumulando mi amor con más madurez, que es la palabra preferida de mi madre aplicada a mi vida. Por la ausencia en su aplicación, se entiende.

Abril también es el mes del regreso a cierta actividad cultural, un soplo fresco, como el aire de estas mañanas. Esta tarde podéis elegir entre el cineclub -la francesa Cuscús- o escuchar a Maruja Torres, que vuelve a la ciudad. Mañana el que vuelve es Cantero Rock al Gran Teatro, con un concierto de The Wave Pictures. Sólo me he quedado con tres datos del periódico: que es un trío británico, que proceden de una aldea de nombre también británico y que se les considera el grupo revelación de la temporada.

Buena racha de exposiciones: Pedro Rodríguez y Huelva York en la Caja Rural, y Gráfica Contemporánea de Puerto Rico en el Museo, dentro de una serie anual que organiza la Diputación y que siempre resulta muy recomendable. Una propuesta más: Type Directors Club de Nueva York. Es un club de expertos profesionales que reciben tipografías de todo el mundo; una selección de las mejores se puede ver en esta muestra. En la Escuela de Arte León Ortega. Estoy encantada con tanta modernidad.

He escuchado hoy en la radio que se cumplen 20 años de Internet. Ahora que quien más y quien menos pasa más tiempo frente al ordenador que frente al negro sobre blanco, es el mejor momento para perderse en los stands de la Feria del Libro. Mi madre me ha dicho que me ha comprado un cómic de Asterix en la que montan en su instituto. Sabe que yo soy mucho de clásicos. Mientras, me he sacado de la Biblioteca unos ensayos sobre la lectura: han seleccionado varios en las mesas de la entrada con títulos maravillosos como La intuición de leer, La intención de narrar o Leer con los cinco sentidos.

Voy acabando. Una amiga me contaba que en su agenda le falta el mes de abril. La pilló de regalo con una revista y venía con esa tara. Dice que igual por eso su vida está tan desorganizada en las últimas semanas. Me acordé de aquella canción de Sabina, de que alguien nos puede robar el tiempo si lo dejamos guardado en un cajón. Para mí Abril está siendo un mes sin prisas, para recrearme tranquilamente en las metáforas de la vida real e imaginada.

Os dejo con una foto y con una frase del ensayo que me ha gustado: "Disponerse a leer un libro puede ser no más que un pretexto para leerse a uno mismo sin ser molestado".

Felicidades, madre.
Y a los demás, feliz inicio de la temporada de romerías y que el borrador de la Renta os alegre vuestras declaraciones.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Sentidos del tiempo



Últimamente pienso mucho en el tiempo. Me parece que últimamente es un adverbio temporal. Lo mismo no deja de ser una forma de perderlo -el tiempo- pero prefiero pasar el tiempo pensando antes de que se me vaya de las manos sin darme apenas cuenta. Creo que siempre me pasa en los cambios de estación, que son las épocas de entretiempo. El tiempo que va pasando y el metereológico tienen muchas cosas en común: son lineales y repetitivos, nos empeñamos en controlarlos y en medirlos: bien en días, meses, años o en horas, minutos y segundos. Para darle un poco emoción a tanta precisión, de vez en cuando llueve o sale el sol sin esperarlo. Nos coje desprevenidos, igual que cuando hay que adelantar o atrasar una hora el reloj cada cierto tiempo.

Como a mí me gusta pensar con propiedad, suelo leer mucho el diccionario. Últimamente, además de pensar, me he dado cuenta de que para opinar y para actuar es fundamental aclarar conceptos. Lingüísticamente, el tiempo tiene varios sentidos. Lo cual multiplica su significado:

1. Duración de las cosas sujetas a cambio o de los seres que tienen una existencia finita: Los relojes sirven para medir el tiempo. Buen comienzo. Me encantan las definiciones metafísicas. A lo que estáis tristes os diría aquello de que el tiempo lo cura todo. O pone a todo el mundo en su sitio. O no; pero sí distancia el motivo de la tristeza.

2. Periodo tal como se especifica; si no, se entiende que es largo: Tardó poco tiempo.
Puede dar lugar a equívocos, pero me surge una recomendación: invertir tiempo en aquello que más os guste.

3. Época durante la cual vive alguna persona o sucede alguna cosa: En tiempo de Trajano.
Ésta es fácil: Vivimos en tiempos de crisis.


4. Estación del año: Suele hacer frío durante este tiempo del año. Por eso la privamera ha llegado justo a tiempo.

5. Edad, especialmente para referirse a los bebés o crías de animales: ¿Cuánto tiempo tiene este ternero? El tiempo es ver crecer a mis sobrinos. Ver fotos de cuando eran más pequeños. Preguntarle a alguien cuántos cumple. Pensar cómo pasan los años. Pero casi siempre para los demás. Yo aún me recuerdo hace diez años imaginándome como sería con la edad que tengo ahora.

6. Edad de las cosas desde que empezaron a existir: El televisor tiene mucho tiempo, no es raro que no se vea bien. Ésta me gusta. La amistad y el amor tienen su tiempo y requieren tiempo, por eso hay que dedicárselo.

7. Ocasión o coyuntura de hacer algo: Tiempo de reposo. Termino con ésta. Me da la impresión de que se aproximan buenos tiempos. Noto que hay mucha gente contenta y se me ocurren varios motivos: el fin del invierno y las vacaciones de Semana Santa. Que ustedes lo disfruten.

Os dejo con lo que pienso cada vez que no me toca la Primitiva: rico no es quien tiene mucho dinero, sino quien es dueño de su tiempo. No me consuela, pero me siento más libre. De ahí la expresión: disfrutar el tiempo libre. Cuando queráis, lo aprovechamos para quedar. Hace tiempo que no nos vemos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Belleza oculta


Leo en el periódico un titular: ¿Huelva tiene alma?. Y un subtítulo: "Expertos de todas las áreas se sientan a debatir en la Unia". Me quedo pensando. Me pregunto: ¿en qué hay que ser experto para opinar sobre algo así?. ¿Cura, psiquiatra, Iker Jiménez? Sigo pensando. Podría dar mi propia respuesta. Yo siempre he buscado el alma de las ciudades. Creo que es más fácil de conocer que las de las personas. Y una vez que las descubres, te sientes cómodo en ellas, como un sentimiento nuevo que te conmueve y que acaba quedándose a vivir contigo para siempre.

El alma de Sevilla me la encontré hace muchos años, montada en mi bicicleta. La de Madrid, en metro, saliendo por bocas que al principio nunca sabían dónde me dejaban. Con la de Lisboa me reencontré hace un par de fines de semana, entre las piedras de calles empinadas y el acero de los raíles del tranvía... Mientras seguía recordando se me vinieron a la cabeza sabores, olores, cielos, música. Como soy muy integradora, siempre he pensado que alma y el cuerpo son indisolubles, por eso una ciudad también es lo que comes en ella, a qué huele, el azul y el gris y sus nubes, la canción que ponían en aquel bar.

Finalmente, he aprendido a convivir con el alma de Huelva. Me costó mucho localizarla, incluso llegué a dudar sobre si realmente la tenía. A veces desaparece, se vuelve totalmente despersonalizada. Pero si está de buenas, termina ocurriendo lo mismo que en esas otras ciudades que todo el mundo elogia: te acostumbras a su forma ser, a llevarla dentro. Sé que muchos reniegan de defenderla. Yo tampoco lo hago, pero recomiendo que al menos se emprenda el intento de buscarla, sin necesidad de montar una tertulia sobre eso. El lunes puede merodear por la Plaza de las Monjas; el martes, en un bar con plasma para ver los partidos de la Champions; el miércoles, por el Gran Teatro, donde ha vuelto una actividad imparable -excepcional la nueva programación del cineclub, hoy concierto de Cantero Rock con actuación estelar de mi compañero Santi y el viernes Fados-; el jueves, tapita en el Agmanir; el viernes, en una salida a la playa; el sábado por la mañana, en el Mercado viejo, que sigue aferrado a la vida; y el domingo por la tarde, el alma de Huelva siempre llena el Nuevo Colombino.

Yo suelo sondear la salud de una ciudad a través de la cultura. Y últimamente veo la nuestra más en forma que nunca. En buena parte, la responsable es la oferta de exposiciones de Latitudes, que durará todo el mes de marzo. Y desde esta semana, hay que sumar una nueva propuesta, que aúna la fotografía y la ciencia: Armonía Fractal de Doñana. La podéis ver hasta el 12 de abril en el antiguo Hotel París y nueva sede de la Diputación, por si alguien no es de Huelva y todavía no se ha enterado. Hotel París. Suena bien. Vale como título de algo. De un corto, de un grupo pop, de un cómic.

Pues bien, allí podréis ver 32 imágenes aéreas sobre Doñana y las marismas de Héctor Garrido, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que sirven para introducirnos en "el complejo y apasionante mundo de la geometría fractal". Yo tampoco sabía qué era. Fractal viene del latín 'fractus', que significa irregular, fracturado, roto. Aprender una palabra nueva siempre me ha parecido fascinante. Más aún si su significado implica una nueva forma de ver las cosas: la geometría oculta tras la belleza natural. En la exposición se explican las leyes y procesos matemáticos de los fractales aplicadas a la fotos, que van acompañadas de textos tan bonitos que dan un sentido aún más poético a lo que se ve. Sólo por leerlos merece la pena la visita. Pero como sé que a muchos se os pasará, os adjunto la web, completísima, donde se recoge la exposición con todo detalle. Que la disfrutéis.
http://www.armoniafractal.com/

Os dejo, que esta semana tengo la impresión de ir con retraso en todo. Para terminar, una recomendación que no es necesaria: que sigáis disfrutando del sol en la calle, en la playa, en una barbacoa... Es el responsable de ese buen humor primaveral que todo el mundo parece tener últimamente.

Suerte a todos los que participáis este año en los Premios Huelva Joven y hacéis campaña en el facebook. Y a todos los demás, que hagáis cosas creativas, como recetas con gurumelos o apadrinar una estrella.

martes, 24 de febrero de 2009

Maneras de mirar, maneras de contar


Pasó el Carnaval, sus pasacalles y sus cabalgatas. Pasaron los Óscar y Alcobendas consiguió ablandarnos a todos un poco la manía, que no la envidia, hacia Pe. Pasó el primer fin de semana radiante de sol y llegan las nuevas propuestas a la Cibeles Madrid Fashion Week. Pasó incluso el ministro Bermejo, sus monterías, y la convención de los Star Trek con el lehendakari, dejándonos nuevas páginas de ese cómic nacional en que se ha convertido la política. Yo, que este año no me he disfrazado y de pequeña ensayaba frente al espejo que era cantante o artista en general y agradecía los premios con lágrimas en los ojos, me contagié de tanta euforia y lo primero que hice el lunes camino del trabajo es pasarme por una Administración para ver si me había cambiado la vida. La respuesta, en un display: Premios 'No premiado'. Las ventanillas de las Loterías y Apuestas del Estado son como catedrales del 'Vuelva usted mañana'. Miré al administrador de mi suerte con la mayor expresión de tristeza que pude interiorizar para probar si mi capacidad de dramatización le conmovía. Me dejó los cincuenta céntimos de vuelta del Gordo pal domingo sin mirarme y le dio volumen a la radio. Los caminos de Dios tampoco me han llamado a ser una nueva rica esta semana, pero no me doy por vencida. Pienso seguir echándole teatro al proletariado.

No sé si será porque pasear por playa amplía horizontes o porque el buen tiempo alegra los sentidos, pero escribo con optimismo. Me pasa cuando tengo buenas noticias culturales que contar.

Ésta se titula Latitudes, Latitudes 2009 o Latitudes XXI, que es el nombre de la Asociación. La propuesta: Un festival de fotografía en Huelva, de esos que siempre leo en las revistas que se celebran en otras ciudades y me quedo con las ganas. El contenido: hasta diez exposiciones de nombres tan míticos como la agencia Magnum, Steve Mc Curry -el de la famosa niña afgana de ojos azules del National Geografic-, Ilan Wolf ó Ramón Masats. El festival empieza mañana en el Museo, que alberga cuatro de las exposiciones, para hacerse extensivo a todos los espacios de la ciudad: la Casa Colón, las salas de las Cajas -Rural y Cajasol- y la de la Universidad, en Cantero Cuadrado. Y todo durante un mes. Para que de tiempo a no perderse nada.

Pero hay más: por ejemplo, una antológica de Marlene Dietrich. O un Ciclo de Cine Alemán que empieza el martes que viene con M. El Vampiro de Dusseldorf, sigue con El Ángel Azul, pasando por los años 30, los cincuenta, Good Bye Lenin, hasta Kebab Connection o La ansiedad del silencio, de hace un par de años. A partir del próximo lunes y durante dos semanas, una peli al día de lunes a viernes. Dónde, cómo y cuándo: en la Sala de Cajasol, en V.O. con subtítulos, a las 19.00 horas. Da gusto darle forma a noticias como ésta. Tenéis toda la información en
http://www.latitudes21.es/

Ayer, en la conferencia inaugural, Pablo Pérez Mínguez, que es Premio Nacional de Fotografía, recordó cosas sencillas pero certeras: que la fotografía es la escritura de la luz, o que, más allá de la técnica, es el arte más democrático: todo puede ser fotografiado, todo el mundo puede ser fotógrafo. Me gustó una expresión que usó -fotoactitud- y una anécdota: cuando él era niño, veía que sus padres sacaban una máquina para hacer fotos cada vez que había algún momento especial en la casa. Yo me acordé de las fotos en blanco y negro de los primeros cumpleaños de mi hermana, que como es la mayor es a quien más fotos le han hecho siempre, mis fotos con pañales, flequillo y mofletes, ya a color, la textura de la sonrisa de mi padre mirando a mi madre... Pérez Míguez seguía diciendo que siendo niño él pensó que si siempre llevaba la cámara encima, la vida tendría siempre momentos especiales, momentos felices. Y que por eso decidió dedicarse a la fotografía.

A mí, que no me dedico a la fotografía, también me gusta ir con mi cámara a cuestas. El riesgo, tratándose de mí, es perderla o dejármela en alguna tienda o en algún bar. Pero pierdo más cuando veo algo bonito y no sé cómo conservarlo. No sé si mi actitud -mi fotoactitud- tendrá algo de infantil. Pero creo que una foto, además de una manera de mirar, es sobre todo la mejor forma de contarlo.

Voy terminando. El domingo empezó en Antena 3 una serie nueva: Doctor Mateo. Una copia- bastante mala, por cierto- de Doctor en Alaska en cuanto al argumento (médico exiliado a un pueblo perdido que acaba ganándose a sus habitantes pese a ser un borde), que protagoniza Gonzalo, el de 7 vidas, y un reparto de los más variopinto. Os hablo de ella porque el pueblo perdido es Lastres, tierra natal de mi querido cuñao, que me cuenta que estuvieron rodando hasta que llegó el verano. Han sido listos los de la productora: se van para Asturias, le cambian el nombre al pueblo y ya tienen el principal atractivo de la serie: los espectaculares paisajes, la impresionante sensación de infinito que brinda el mar desde el Faro, la blanca inclinación de las casas desde el Mirador de San Roque, la tenue luz al anochecer en el Puerto, donde se hizo la foto que véis... Mi sobrino el mayor se bautizó en la iglesia que salió el domingo y ahora me gusta imaginarme los dos correteando por las calles de piedra. Si no se cargan la serie, pienso presentarme como extra en el papel de tita que viene del Sur.

Y ahora sí. Junto a Latitudes XXI, el otro gran evento de la temporada. Super8 Producciones presenta al fin su primer videoclip, basado en el single debut del Artista Recreativista, que no hace falta que diga quién es porque ya se encarga de chupar cámara rodeado de mujeres bellas como Esmeralda, que no fuma, con lo cual demuestra que ella sí tiene madera de actriz. Os dejo con Guapa! y un trasunto audiovisual sin precedentes:

http://www.youtube.com/watch?v=zmHWLbs-zkQ

Que se os cumplan los refranes positivos de febrero y que marzo siga instalado en esta temprana primavera.

martes, 10 de febrero de 2009

Declaración de amor

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: «Que exista la luz.» Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.

Vengo de una misa de difuntos y tocaba la lectura del comienzo del libro del Génesis. Así es el ciclo de la vida. Ahora que se cumplen 100 años del nacimiento de Darwin -que es el mejor naturalista que conozco: el tío ya estuvo en cualquier país al que viaje- me ha gustado volver a escuchar la creación del mundo contada así, como en un cuadro en el que Dios tiene barba, un poco más rizada que la Darwin, y sopla como soplan los dioses. De los primeros capítulos de la Biblia me gusta mucho que Dios viera que la luz era buena. Seguro que eso le animaba a seguir creando cosas. También me gusta mucho que cada vez que pasa «una tarde, una mañana» diga: el día segundo, el día tercero... Pienso que así se inventó Dios la semana y los martes tienen un sentido mucho más hermenéutico.

El mismo por el que llamó Dios a la bóveda «Cielo» y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar». En realidad me encanta que se creara tan pronto el lenguaje. Para poder ponerle nombre a las cosas. Para poder llamar a las cosas por su nombre.

Y luego viene cuando acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. El Génesis lo dice bien claro: el descanso es obra de Dios. Por eso las vacaciones son sagradas y el trabajo debería ser mucho más creativo. Si no, es algo que nos condena y, por tanto, está permitido maldecirlo.

Bajando al mundo creado, parece que el tiempo apocalíptico va pasando. Alguna mañana, incluso, el Sol nos ha recordado que también fue creado y que existe para que las tardes, lentamente, empiecen a ser más largas. Por las noches, he vuelto a pasarme por el Super8: la última vez, además del facebook, hablamos de superpoderes. La imaginación es como el lenguaje: crea cosas cuando las nombra. En el último bar de la noche, una amiga, un amigo y yo tratamos con pasión asuntos tan serios como la reforma de la Administración y desmontamos el romanticismo de las librerías en épocas de crisis.

Últimanente digo que últimamente no recomiendo mucho. No hay cineclub ni teatro, sólo Carnaval. Vaya suerte para quién le guste. Al cine hace tiempo que no voy y en la tele, aparte de El Wyoming y El Follonero que deberían verse por prescripción médica, me tragué el nuevo programa de de viajes de Antena 3. Siempre he soñado dar una vuelta al mundo. Ahora sigo soñando con darla y no encontrarme a ninguna de las parejas participantes por el camino.

Una expo: Los mejores graffitis de Andalucía, finalistas en en el certamen de Arte y Creación 2008, en el Instituto Andaluz de la Juventud.

Voy acabando. Se acerca San Valentín. Este año, por lo visto, la crisis ha matado el romanticismo: ya nadie se presenta a los concursos su cartas de enamorados. Pero a mí me han hecho la declaración de amor más bonita de mi vida. Fue en la última visita a Madrid. Mi sobrino Javier tenía un entripao. Me dijo, llorando, que no quería que me fuera. Se me partió el corazón. Le dije que tenía que trabajar en Huelva y que volvería pronto. Que el tren me llevaría muy rápido o lo traería a él conmigo. No sabía cómo explicarle cuánto duele la distancia. No quería que él me viera llorar a mí.

Ha muerto el padre de los Clicks de Famobil. He aprendido mucho sobre ellos, como que el nombre le viene del «click» del ensamble de las piezas, que la versión fenemina se llama «clack» y que los hay de profesiones en serie limitadísima. A mi sobrino, los Reyes le han echado el avión de los Playmobil, que son en esencia los mismos, pero de manufactura directamente germana. Estoy deseando jugar con él y con los muñecos a inventarnos historias, a sobrevolar la infancia y a pensar que podemos crear de nuevo el mundo.

Que Febrero, con su personalidad propia de 28 días, sea especial en algo para cada uno de vosotros.

Pasó una tarde, una mañana, hasta el próximo martes.

martes, 27 de enero de 2009

Luz y distancia

Suena el despertador. Tienes que levantarte. Qué día era hoy. Da igual, siempre suena el despertador. Que no sea lunes, por Dios. Café, radio, ducha, camino al curro, la mañana pasará, unos ratos volando y otros como si no acabara nunca. Nada nuevo en los periódicos. Nada. Sueño después de comer. La tarde sin personalidad, sin gimnasio, sin tele, sin ganas de llamar a nadie, sin cineclub. Sin sol. Comprar comida. Qué cansancio de no hacer nada. Cuánto falta para que llegue el viernes. Y encima, dan lluvia para el sábado. Pasó un día más. Un día menos.

Es deprimente, lo sé. La culpa la tiene el tiempo. A Mariví no le gusta el invierno porque las tardes son cortas y el frío largo. Me acuerdo que en un capítulo de Doctor en Alaska se ponían unas lamparitas portátiles acopladas a la cabeza para combatir los efectos de la falta de luz solar en el estado de ánimo de los habitantes de Cicely. Últimamente, como nadie sale, los estados de la gente sólo existen en el facebook. Ayer, una compañera preguntaba en su muro -que viene a ser lo mismo que su estado, otro día explicaré los matices para los no iniciados- qué nos había parecido la miniserie de Mari Luz. Me pregunté porqué la llaman miniserie si sólo tiene un capítulo. Luego pensé que la tristeza se contagia. Igual por eso la han titulado Días sin Luz.

Enero también tiene algunas cosas buenas, como el Día de Reyes, donde hay de todo, o los últimos días de las Rebajas, donde no hay de nada, pero a muy buen precio. Cuando llega fin de mes, hay otro clásico que vuelve: Fitur, que es lo mismo que viajar por el mundo, pero en Ifema. Hay muchos paralelismos: en ambos necesitas un billete y un pasaporte, y en vez de recorrer los continentes, visitas cinco pabellones. Me acaba de llamar mi amigo Andrés, el canario, y hemos quedado a mitad de semana a mitad de camino entre Fuerteventura y Huelva. Me encanta Madrid. Siempre acorta distancias. Siempre me esperan mis sobrinos.

En tiempos de crisis, recomendaciones baratas. Dos exposiciones: la de las ilustraciones de Platero y yo de Idígoras y Pachi, en la Casa Museo de Juan Ramón Jiménez, y La dictadura del placer, de Manuel León, en Cantero Cuadrado, con cuadros que hay que ver con gafas de 3D de aquellas que se pusieron de moda en los 80. Para leer, la Biblioteca: no hay vez que vaya que no encuentre excelentes novedades. Cine y música: por 1.50 Público está volviendo a dar buenas pelis los viernes, música clásica los sábados y unos libritos sobre la historia de la fotografía los domingos. Para comer: sopa y patatas fritas con huevo. El primer plato, entona. Y el segundo le gusta a todo el mundo.

Me consta que algunos necesitáis ánimos. No sé si os servirá, pero yo a veces, cuando estoy triste, pienso en mi infancia. La cocina siempre oliendo a muchas comidas ricas, mis hermanos riendo, mi padre dando de comer a los canarios y mi madre ordenando cajones, mientras yo aprendía a emparejar los calcetines. Entonces no sabía que algún día yo también ordenaría mi propio armario, aunque mis calcetines estén todos desparejados. Cada vez que lavo, la lavadora se traga uno. Entran los dos en el bombo y uno nunca vuelve a salir. Lo he aceptado, así que ya no dedico ni minuto a buscar el que falta. Cuando recojo la ropa, doblo con cariño el que sobrevive y lo guardo junto a los otros que están sueltos, todos juntos en un cajón. Tengo muchos, de distintos colores y tejidos. Me pasa con ellos como con los amigos o con los recuerdos. Me gusta saber que están ahí, que siempre pueden volver aunque no los necesites. Que son algo mío, como una infancia feliz.

martes, 13 de enero de 2009

Espejismos


En estos días hay dos cosas que lo invaden todo: el frío y la guerra. Aunque las dos nos amargan la vida, el invierno se irá como vino. Pero en Gaza, este año, los niños muertos no permitirán que exista la primavera. Leo en el periódico que han descubierto un gen que podría ser causante del Parkinson, la depresión y el insomnio. Me alegro en los tres casos, en el de la enfermedad y en el de las dos dolencias de nuestro tiempo. Hay veces en los que la tristeza es suficiente para pasarse más de una noche en vela.

Mientras patentan la felicidad o perfecionan la lobotomía, una de mis opciones preferidas es escaparme a otras ciudades. Para despedir el año me fui a Berlín con buena compañía y me encontré un frío aún más frío. Luego a Madrid con mis sobrinos y resulta que los Reyes allí también eran Magos. De regreso en Huelva, cuando escribí la primera nota de prensa con fecha de 2009 pensé que el futuro nunca es tan lejano como creemos y por eso tenemos que crearnos espejismos para darle un nuevo sentido a nuestras vidas de siempre.

Para buscar nuevos rumbos en los próximos meses, os recomiendo leer más, adentraros en el apasionante mundo de los hobbys o empezar algún coleccionable de quiosco. No perdáis tiempo buscando festivos en el calendario: no hay ni uno hasta el Jueves Santo. Me pregunto a qué destinaré ahora todas las horas que siempre dedico a pensar qué haré cuando tenga tiempo libre. Quizás a hacer fotos o a imaginar. Por ejemplo, hoy, con en el frío, me he llevado un rato pensando en si realmente habrá amantes en el Círculo Polar.

Toca esperar que regrese el cineclub al Gran Teatro y el resto de la programación cultural del trimestre. Enseguida llegará San Sebastián, con su pregón, sus palmas y sus palmitos. En lo que resta de mes estáis a tiempo de pasaros por el Museo para iluminar cualquier tarde gris con las obras de Romero de la Rosa (Donde habitan la luz y las sombras) y de Pedro Rodríguez (De la luz en lo transparente). El jueves se inaugura una exposición de Jesús Zurita, Destemplanza, con título muy apropiado para el estado general.

Nunca hago propósitos de año nuevo porque sé que no voy a cumplirlos. Por eso, aunque llevamos ya quince días de enero y ni he empezado ninguna dieta ni he hecho ni una abdominal, no me siento nada culpable. Así que hoy os dejo una recomendación gastronómica: una nueva variedad de Patatas Lays, Receta al horno, se llaman. Un placer para la cena. Sé que la mayoría tenéis más voluntad que yo. Cualquiera, creo. Para que no tengáis mala conciencia, os diré que tienen un 70% menos de grasa. Lo leí en la bolsa cuando me terminé el paquete de una sentada.

Termino. Muchas veces hablo de mi amiga Mariví. Precisamente porque es mi amiga. Sé que ella está sufriendo mucho con lo que está pasando en Gaza. Y por otras cosas que no son tan importantes. Cuando es así, para lo que no es lo que de verdad importa, alguien me habló una vez de la inutilidad del sufrimiento. Ha sido una de las cosas más certeras que he aprendido en mi vida. Y una de las razones por las que me he sentado a escribir hoy es para recordártelo.

Como la cosa va de espejismos, adjunto foto que me hice el sábado en la BIACS, donde todo era un poco mágico e interactivo.

Creo que es todo. Que carguéis a cuestas con lo que queda de Enero de la forma más llevadera posible. Pensad que la crisis nos trae rebajas gratis. Y para seguir ahorrando, pronto publicaré mi mercadillo on-line. Nos vemos en el Facebook. Como con el frío no sale nadie, podemos crear bares virtuales. Para los enganchados, una última recomendación: compraros El Jueves, la adicción ha llegado hasta su mismísima portada.

Y ahora tendría que desearos un Feliz Año y todo eso. Yo os digo que tengáis un buen martes y que cada uno desee lo que le dé la gana.