martes, 4 de noviembre de 2008

Razones poderosas

Entre las razones que me hacen ceder al impulso de escribir podría citar el advenimiento de Obama, la recreación de La Guerra de los Mundos en la radio o la inminencia del Festival del Cine en nuestra ciudad. Creo que la más poderosa es que me lo ha pedido mi amiga Margarita, porque dice que le gusta leerme, y eso, además de un halago en toda regla, anima a cualquiera cualquier mañana de trabajo en los albores de la semana. Por lo demás, el resto -de la semana- promete. Mañana nos levantaremos con titulares que harán que todos nos sintamos un poco más americanos. Espero que de los buenos, aunque sólo sea porque Bush por fin se puede largar a hacer puñetas y una gira de conferencias con su amigo Ánsar para hacer el ridículo cuanto más lejos mejor.

Para saber cómo transcurre la noche electoral en Estados Unidos, además de los programas especiales de todas las televisiones, yo tengo una amiga en Washington DC. Me encantaría vivir en un sitio que terminara en DC o en DF. Huelva, Distrito de Columbia, le pega, ¿verdad?. O Valverde, Distrito Federal. Mª José: si lees ésto, me pones un sms cuando se confirme la victoria demócrata. Como no calculo muy bien la diferencia horaria, lo mismo me toca pedirme champán para el desayuno.


La retransmisión de La Guerra de Los Mundos de H.G. Wells que hizo Orson Wells y que aterrorizó al pueblo americano -antes de que sufrieran a Bush- ha cumplido 70 años. Para conmemorar el Día de la Radio, su Academia Española -que también la tiene- revivió el jueves en directo la versión de la CBS interpretada por algunas de las voces más conocidas de nuestras ondas, como la de Luis del Olmo o Primitivo Rojas. ¿A que habéis pensado en la cara de Luis del Olmo y casi nadie sabe cómo es la de Primitivo Rojas?. El programa me pilló a la hora de la ducha, así que puse Radio 3 y el tapón a la bañera. Intenté imaginar cómo se sintieron los que escuchaban aquella invasión extraterrestre como un hecho real. No era fácil. De vez en cuando se me venía a la cabeza la imagen de Tom Cruise en la peli y eso interfería en el mensaje. Pensé en el poder que tenía la radio y en la pérdida de la ingenuidad. Disfruté mucho la recreación y mi primer baño caliente de la temporada. Ahora, al escribir sobre ello, me doy cuenta de que los medios nos han inmunizado ante la ficción, pero también ante la realidad. Nos hacen creer más importante lo que vote Norteamérica o la fluidez de los bancos que el hambre y la guerra en el resto del mundo.


Epílogos. Si tengo que recomendar algo, es que os registréis en Facebook los que aún no lo habéis hecho. Es muy divertido encontrarte con la gente y que te etiqueten en las fotos. Yo llevo una semana y ya tengo un perfil, 41 amigos y 38 fotos repartidas en 7 álbumes temáticos. Los más participativos hicimos una quedada el viernes para recordar los mejores comentarios y el jueves nos vamos de excursión a Madrid. En realidad, yo tengo un par de motivos de peso para pegarme la escapada: la presentación del Festival en la Casa de América y mis sobrinos, que como son dos, elevan a tres las razones y el peso.

Hoy hay Cineclub. Prométeme, de Kusturica. Tiene buena pinta y 137 minutos de metraje.

En cuanto a la tele, os puedo hablar bien de Estados alterados, una serie con la que La Sexta ha adaptado las tiras cómicas de Maitena y que ponen todas las tardes a eso de las cinco. María Adánez viene siendo la protagonista, aunque cada episodio está formado por varios sketches basados en una viñeta diferente. Cuando acaba, ponen La Tira, que mantiene el formato de humor con la misma estructura. Y sin dejar la cadena, dos recomendaciones para el domingo: la final de Pekín Express y el Follonero, con su Salvados que siempre consigue que el final del fin de semana sea menos deprimente. Dicho esto, espero que La Sexta me pague lo pactado.


El frío me ha cogido en camiseta de mangas largas de rayas y con la casa desordenada, con los bikinis y las botas altas buscando un espacio propio en ese escaparate de estados de ánimo en que se ha convertido mi armario. La ropa es de temporada y su sitio nunca es definitivo. Por eso, cada cambio de estación, mi humor suele ser provisional. En el súper me encontré que ya había redecillas de mandarinas de tres kilos y aquello me alegró la tarde. También me gustan las naranjas, pero son más inestables, nunca sabes con qué grado de dulzor o de acidez te vas a encontrar. Luego está lo de la media naranja. Suerte a quien la encuentre, pero haciendo honor a su fama, la otra mitad es una caja de sorpresas y puede acabar volviendo ácida la más dulce de las apariencias. Alguien que lee sabe porqué lo digo. Pues eso, una bonita verdad que he leído por ahí: Un amigo es la mano que despeina tristezas.

Han reabierto el Prokope con cambio de decoración, mucho menos abigarrada. Lo he visto desde la acera, yendo y viniendo para casa. Para comentar el ambiente y el servicio, preciso visita y compañía.

Felicidades a posteriori a Edu y a todos, estéis donde estéis, que siempre tengáis algo bueno para celebrar.

1 comentario:

maicher dijo...

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