miércoles, 10 de marzo de 2010

Teoría de la relatividad

Desde que no ponía una letra en este martes, martes, he reunido una colección de indicios para confirmar que todo aquello que creemos seguro, firme o incuestionable puede revelarnos en cualquier momento una cualidad incontrolada que, al menos a mí, me recuerda lo vulnerable que soy ante a la vida. Mi amiga Mariví me ha dicho alguna vez que soy la vulnerabilidad hecha persona y claro, al escucharlo, me puse a llorar de emoción para no defraudar a nadie.

Precisamente porque yo soy más bien de letras, siempre me ha fascinado la física. Ciencia que estudia la materia y la energía, y las leyes que tienden a modificar su estado y su movimiento sin alterar su naturaleza. Materia y Energía son palabras rotundas que me gusta utilizar para que parezca que puedo explicar el mundo y algunos capítulos de Perdidos.

Creo que cada uno se engancha a la serie por motivos diferentes, casi siempre personales: porque se identifica con algún personaje y por eso hay tantos, porque hay partes del pasado que todos necesitamos redimir, por sobrevivir en una isla desierta donde vive mucha más gente que en El Buitrón, hasta porque los productos de la iniciativa Dharma les recuerdan a los de Hacendado, como Nacho y el feisbuk tan bien nos han enseñado .Yo me he enganchado por todos ellos y algunos más. Hasta sobrevolé la isla de Ohau por si el péndulo me hacía aparecer en alguno de los capítulos de la quinta temporada.

La isla de Perdidos se mueve en el espacio y en el tiempo. ¿Ciencia? ¿Ficción? ¿las dos cosas juntas? Lo digo porque ya no hace falta poner Cuatro para comprobar que la Tierra cambia sin cesar, los anticiclones desaparecen, hay inundaciones hasta en las playas, terremotos, el eje que la equilibra se ha desplazado ocho centímetros y el día se ha acortado en no se cuántos microsegundos. Voy a buscarlo. 1,26 millonésimas de segundo.

Por eso, cuando anunciaron la Ciclogénesis explosiva, me dispuse a enfrentarme conscientemente a mi destino. En la serie, todos parecen haber sido elegidos por algún motivo para encontrarse justo en esas coordenadas. Yo, después de haber pasado por mi mayor serie de catástrofes propias y ajenas, pequeñas y grandes, domésticas y vitales, pensaba que sería arrastrada por el ojo del ciclón empapada bajo la tormenta enmedio de una gran corriente eléctrica, como en los pósters donde se ven los rayos y relámpangos sobre el perfil de una gran ciudad en la noche.

¿Sinceramente? Creo que la ciclogénesis se equivocó de coordenadas. No quise decir nada, pero me extrañaba mucho que llegara en pleno de puente del Día de Andalucía mientras me comía un frito variado con mis amigas de Valverde y sus chiquillos en El Portil.
También puede que pasara de largo sin darse cuenta de que yo la estaba esperando. Me volví a quedar con las ganas de saber que sintió Dorothy la de El Mago de Oz cuando el tornado en Kansas. Al menos, los chocos del bar me dejaron buen sabor de boca.

Lo malo de estar tan ocupada con la física es que apenas le he dedicado tiempo a la agenda cultural. Pero hasta eso puede tener un tiene sentido científico. En Perdidos y en la vida, son muy importantes las constastes y las variables. Otras dos palabras rotundas a las que dedicaré otro post cuando investigue sobre ello. Pero hay un concepto relacionado con la distancia, latitud, que se ha materializado en la ciudad. No hace falta explicar mucho, ya lo hice el año pasado por estas fechas. Quien quiera saber más puede averiguarlo en cualquiera de los espacios expositivos que existen en Huelva. No se arrepentirá.

Ahora que ya he expuesto mi teoría, me he quedado un poco más tranquila, y ya no preocupa tanto que el fin del mundo esté cerca.
He llegado que si las verdades son relativas, las mías, las tuyas y las suyas, en estos tiempos que corren lo son más que nunca. Por eso me he propuesto invertir las 1,26 millonésimas de segundo que han desaparecido al día en algo que me haga feliz.
Por cierto, está a punto de empezar Perdidos que, por si alguien no lo sabe, hasta ahora se emitía los martes, martes. Pero me he enterado que la pasan a los domingos. Hasta la serie se ha desplazado en el tiempo, como para no creer en Einstein.

1 comentario:

Martín dijo...

Me gusta la serie, he visto hasta la cuarta, volveré por acá cuando vea la quinta...